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Cinta Martínez
Jueves, 9 agosto 2012 | Leída 727 veces
El Jbel Toubkal mide 4.167 metros

Seis intrépidos onubenses coronan la cumbre más alta del norte de África

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19.02 h. Desafío Toubkal. Así lo han bautizado los seis integrantes del club de senderismo 'La montanera' de Huelva, que se han desplazado hasta Marrakech, con el objetivo de subir a pie el pico más alto de la cordillera del Atlas, el Jbel Toubkal, de 4.167 metros de altura.

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El club de senderismo 'La montanera' de Huelva ya puede apuntarse una nueva conquista a su lista de rutas. Tras haber realizado algunos senderos conocidos, como el Camino de Santiago el pasado verano, o ‘La Ruta Popular Manolín de la Corte’, en enero; y además de haber alcanzado la cima de otros picos como el ‘Simancón’ en Grazalema o el ‘Mulhacen’ en Granada. Pero esta vez se enfrentaban a su ascenso más arduo y elevado, debido la dificultad de la subida y las altas temperaturas, entre otras cosas. Solo seis integrantes del club decidieron realizar el ‘Desafío Toubkal’: subir al pico más alto de la cordillera Atlas marroquí, el Jbel Toubkal, a 4167 metros de altura, en dos días de ruta.


José Arias Irigoyen, Sergio Martínez Mora, Antonio Ortega Galán, Valentín Martínez Alamillo, Luis Vázquez Zunino y Fernando Martínez Garfia partieron de Huelva hacia el aeropuerto de Sevilla el viernes 27 de julio a las nueve de la mañana. A las 12.10 (hora local) llegaron al aeropuerto de Menara en Marruecos y se desplazaron hasta la pequeña aldea de Imlil, a unos 80 kilómetros de Marruecos y a más de 1.800 metros de altura. Allí pasaron su primera noche de aclimatación, necesaria para evitar el mal de altura y poder realizar mejor la ruta al día siguiente.


El sábado 28 amanece en Imlil, y tras un intenso desayuno para coger fuerzas, el grupo se dispone a realizar su primer día de marcha. Les esperan 12, cuatro kilómetros de subida contínua con un desnivel mínimo del 15%, hasta llegar al refugio donde pasarán su segunda noche. Pero no harían el camino solos, les acompañaba un guía, Houssine, junto con una mula de alquiler encargada de llevarles las mochilas durante el recorrido, pues el camino no se prestaba a hacerlo cargando mucho peso.


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Poco a poco, las temperaturas van subiendo y el camino va haciéndose  más complicado. Tras cruzar una extensa nogaleda, se topan con la bonita población mimetizada con el paisaje de Armed, y los huertos repletos de manzanos que circundan el río Assif n´Isougouane. El paisaje es cuanto menos atípico para ellos, pues solo encuentran pequeñas aldeítas de montaña al más puro estilo marroquí. Tras pasar por el cauce del río seco, se topan con un curioso chiringuito entre montañas, que les permite descansar un rato y tomar un refrigerio.


El sendero que les sucede es ario y pedregoso, con escasa vegetación, con algunas casas sueltas que son refugios de pastores; hasta llegar a Sidi Chamharouch, a 2.350 metros. Esta aldea santa destaca por su mezquita y por la Piedra Blanca, hacia donde deben peregrinar las solteras del lugar que pretenden encontrar pareja. Les quedan al menos dos horas de intensa, tediosa y fatigada subida, de más del 40% de desnivel; se dibuja parte del sendero traído y rondando los 35º. Tras toparse con otro chiringuito, y luchar con el camino pedregoso, llegan al refugio de montaña de la Federación Francesa de Alpinismo “Les mouflons”, a 3.160 metros. El refugio está rodeado de cimas más altas de las que conocemos en España, por encima de los 3.000 metros. Se trata de un enclave estratégico para afrontar una serie de rutas con distintos cuatromiles, entre ellos los dos propuestos que son los más altos. Y entonces llega la segunda noche de aclimatación a la altura en una habitación compartida para veinte personas, que les permite descansar y seguir acostumbrando el cuerpo a la altura.


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Comienza el domingo y les espera una jornada realmente dura, pues además de alcanzar la cima del Jbel Toubkal (4.167 m.) y el Toubkal Oeste (4.160 m.), tendrían que rehacer el camino del día anterior, un descenso acumulado de 2.347 metros, para llegar a Imlil de nuevo. 12 horas y unos 21 kilómetros aproximadamente de camino pedregoso, resbaladizo y empinado, con desniveles de hasta del 50%. Lo más complicado fue llegar a la cima, pues ya no había sendero y tenían que caminar a través de una hilera de piedras glaciares que casi tenían que escalar, sin olvidar la dificultad para respirar a esa altura.


Al llegar al collado del Toukbal,  Luis Vázquez y Sergio Martínez, los más jóvenes del grupo, coronan el Toubkal Oeste, mientras el resto va más lento hacia el objetivo principal, el Toukbal, con una pendiente más suave. Unas cuatro horas después llegan a la cima. En el ambiente se vive la alegría, pues el club ‘La Montanera’ ha logrado otra hazaña gracias Antonio, Fernando, Sergio, Valentín, Pepe y Luis. Y a 4.167 metros de altura toman su foto más alta, con la pirámide símbolo del Toubkal y el pañuelo del club.


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Inician la bajada por otra ruta, muy conocida porque había restos de un avión español siniestrado en la Marcha Verde, durante  los incidentes en el Sáhara de 1975. El descenso se dificulta debido a un empinado canal con mucha piedra y arena resbaladiza, por la morrena del glacial. El uso de bastones se hace imprescindible por la peligrosa ruta, que supone un alto riesgo de resbalones y caídas. Sin embargo, unas cuatro horas después consiguen ver de nuevo el refugio donde se alojaron la noche anterior, e iniciar el ya conocido sendero de regreso a Imlil.



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Sobre las 16.00 horas hacen un descanso de avituallamiento para comer algo. Muy cansados, las piernas casi no responden, pero parece que sabían el camino de vuelta. Necesitan algunas paradas para reponer fuerzas, mientras cruzan los mismos poblados que ya conocían, por unos caminos tan escurridizos que tenían que incluso usar las manos para bajar por ellos.  Pero merecía la pena solo por ver atardecer entre los colores tierra de Armed, en un paisaje montañoso rocoso. La vuelta a Imlil es triunfal, pero demasiado agotadora como para comentarla mucho. El descanso que les esperaba en un hotel de Marruecos era la única ilusión que le quedaba por cumplir del viaje.


El lunes 30 de julio les tocaba volver a Huelva. Algunos madrugaron de nuevo para disfrutar las instalaciones del hotel, pues había que aprovecharlas. A la una de la tarde se despiden de Marruecos y toman rumbo de nuevo a Sevilla. La aventura había terminado exitosamente. 

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1 Comentario
Fecha: Viernes, 10 agosto 2012 a las 19:39
Pepe Rodríguez
Enhorabuena, chicos...Siento envidia sana porque siempre me he querido iniciar en senderismo, pero nunca he tenido la oportunidad y el tiempo.

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