Domingo, 29 julio 2012

Acerca de lo de Gallardón... yo no aborté

Enviar por email
Elena Barrios

Yo no aborté. Y hoy, si me viera en una situación similar, volvería a actuar igual. El anuncio de Gallardón, de quitar el supuesto de la malformación del feto para abortar, ha generado una gran polémica. Y aunque ya han pasado unos años -esto es algo que nunca se olvida- me he armado de valor para contarlo hoy en mi blog (me he salido de los temas de actualidad y política que suelen traerme por aquí, que me perdonen mis seguidores).

Fue mi primer embarazo: estaba ilusionadísima, como todas las primerizas. Y a las 12 semanas llegó el diagnóstico: "es un feto acráneo, es incompatible con la vida", me dijeron. ¿Cómo? ¡Pero si está vivo! ¡Se está moviendo! ¡Y su corazón late!, decía yo mirando la imagen que salía por la pantalla del ecógrafo. Entonces me explicaron que se trataba de una malformación poco común, que se produce cuando debe cerrar la médula espinal y que no termina en espina bífida, sino en ausencia de huesos en el cráneo, haciendo de mi hijo un ser incompatible con la vida. ¿Qué soluciones médicas hay?, pregunté. "El aborto", me dijeron.

No puedo explicar el dolor que sentí. Mi hijo, que estaba vivo, tenía que dejar de estarlo, por mi decisión. ¡Pero si está vivo!, me repetía. ¡Cómo voy a decidir que deje de existir! Me sentía incapaz de decidir matar a mi hijo. No podía, era demasiado duro. Por otra parte, pensaba en los meses que me quedaban por delante y me decía: ¡qué horror! ¡cómo voy a seguir adelante hasta los nueve meses con un embarazo sabiendo que mi hijo morirá! "Es mejor que tomes la decisión ahora -me decían los ginecólogos-, antes de que empieces a notar que se mueve, porque entonces te costará más". Y tomé la decisión.

No puedo abortar, me siento incapaz, le expliqué a mi marido. "Si no quieres abortar, no te preocupes, seguiremos adelante, con lo que venga", me dijo. Fue duro, lo confieso. Pero hoy lo volvería a hacer. Al poco, como me habían avisado, empecé a notar al bebé dentro de mí. Y un poco después, entendí que sólo tenía unos meses para hacer feliz a mi hija -ya sabía que era niña-: los que le quedaban de vida intrauterina. Me dediqué a disfrutar de todas las puestas de sol que podía, a vivir intensamente todos los buenos momentos que tenía alrededor, a comer un montón de cosas ricas, a escuchar la música que más me gustaba a todo volumen, a acariciarme la barriga y al bebé que llevaba dentro cada vez que se movía... Se trataba de poder fabricar todas las endorfinas posibles, y que éstas le llegaran a mi hija durante los meses que iba a estar junto a mí: eso es lo único que iba a poder darle, y quería dárselo a espuertas. 

Los meses pasaron, con mucha incomprensión de los que había alrededor, pero con un gran amor por nuestra parte hacia la hija que no veríamos crecer. Ella nació, y como nos dijeron, murió después de unas horas. ¿Fin de la historia? No, yo sé que hice todo lo que pude por ella. Yo sé que le dí lo único que le iba a poder dar: unos meses de vida. Y aunque lloré, fui feliz. Y aunque aún lloro, soy feliz. He tenido más hijos, todos sanos, como me dijeron que sería. Y a diario me acuerdo de la primera, pero ni con tristeza ni con pena: con nostalgia y con amor, de madre. 

No pretendo ponerme como ejemplo de nada, ni desacreditar ninguna de las múltiples opiniones que se han levantado en contra del anuncio del ministro de Justicia, como la carta de una pediatra a Gallardón, la del neurocirujano infantil o la de la madre que enterró a su hija de siete meses. La mía es otra experiencia: la de una madre que se negó a interrumpir un embarazo con una grave malformación. Y que aún se alegra de la decisión que tomó.
¡Deje su comentario!
Juan Carlos
Fecha: Miércoles, 3 octubre 2012 a las 19:03
Enhorabuena, Elena, por ser así. Te conozco desde hace años y no sabía esta historia. Un beso grande, muy grande.
Daniela
Fecha: Sábado, 22 septiembre 2012 a las 21:51
Mira yo en estos momentos tengo seis meses de embarazo y una bebe acraneo..yo tengo claro lo que pasara pero cn mi marido decidimos amar y cuidar de nuestra hija mientras este con nosotros...esmuy duro pero se k valdra la pena por verla y saver k todo pasa por algo y si dios nos envio uno de sus angeles ahi k cuidar de ella ..mi hija me trasmite su fuerza y valentia...
Elena Barrios
Fecha: Domingo, 19 agosto 2012 a las 20:43
Independientemente de que los casos como el que he contado aquí son extremos (y en mi caso fue reconfortante darle seis meses más de vida), el debate de la ley de Gallardón va encaminado sobre todo a la no eliminación de fetos viables, pero no perfectos. Es duro, pero aceptamos como bueno que al que ser con algún tipo de malformación, como los Dawn por ejemplo o un labio leporino, se les aborte sin más. Es, como ya han comentado por aquí, un principio bastante fascista usado en la Alemania nazi de Adolf Hitler. Y eso, hoy, es aceptado por la mayoría en nuestro país. Gracias a todos por vuestras opiniones y comentarios.
Marieta
Fecha: Jueves, 16 agosto 2012 a las 00:14
Enhorabuena por ser tan valiente. Eres un ejemplo de lo que siginifica el "amor de madre". Antepusiste ese amor al tu egoismo y comodidad queriendo darle a tu niña todo lo que estuvo en tu mano durante el tiempo que pudiste tenerla contigo. En mi opinion eres un ejemplo para muchas y tu actitud ante la vida es digna de admiración: felicidades por ello.
anonimo
Fecha: Domingo, 5 agosto 2012 a las 01:38
fuiste muy valiente, a mi me diagnosticaro un bebe incompatible con la vida, tuve amenazas de aborto, decidimos no seguir, pero con lo mal que lleve todo, no creo que hubiese podido sobrellevar tenerle en mis brazos y verle morir, tu tuviste tu decision y yo la mia, y no considero que la mia fuese mejor que la tuya ni viceversa, cada persona lleva las cosas de manera distinta, yo por mi forma de ser no lo hubiese sobrellevado, me hubiese muerto detras de mi bebe, a los 4 meses quede embarazada y dios me dio la bendicion de un bebe sano al que quiero más que a nada en el mundo, nunca olvidaré a mi otro bebe, pero cada cual tiene que tener la decision, hay mujeres que tienen depresiones post parto y otras no, no todas resolvemos las cosas de igual manera, imaginate un parto asi en una mujer que es depresiva, no hay que ser tan cerrados, hay casos y casos
pepeapolonio
Fecha: Viernes, 3 agosto 2012 a las 13:02
Una decision valiente tomada con el corazon de quien se siente madre desde antes de conocer que esta embarazada y en contra de posturas y comentarios contrarios y a veces agresivos, incluso de personas de tu alrededor que quizás esperabas su apoyo.Debiron ser muy duro todos esos meses. Creo que una sociedad madura debe tener recursos para que las madres no se vean obligadas a abortar por problemas economicos o sociales de cualquier tipo y me parece que eliminar al deficiente antes de nacer es cruel y fascista.
perraflauta
Fecha: Jueves, 2 agosto 2012 a las 01:24
Esa es la equivocacion ,,,a ti te resperataron en tu decision de seguir adelante conun feto inviable, pero ahora con la nueva ley no respetan a los padres que deciden lo contrario,,Ytodo por la influencia de la iglesia que todos tenemos que acatar, seas catolico o no
Urio
Fecha: Miércoles, 1 agosto 2012 a las 14:23
Suscribo. Tomaste una decisión absurda, independientemente de la política y todo eso, es absurdo esperar a que nazca, cuando ya puede sentir dolor, para que vaya agonizando a su ritmo.
IU
Fecha: Miércoles, 1 agosto 2012 a las 12:28
actitud valiente?. valiente y sensato hubiera sido abortar. lo que has hecho es seguir fielmente los dictados de la santa madre iglesia y del partido popular, como cual borrego, sin criterio, y en contra de la ciencia
javi
Fecha: Miércoles, 1 agosto 2012 a las 10:59
Me parece una actitud muy valiente y al alcance de muy pocas personas. Mis respetos.
PSOE
Fecha: Miércoles, 1 agosto 2012 a las 03:13
Lo siento mucho pero tomaste una mala decisión, además de un poco absurda
PP
Fecha: Martes, 31 julio 2012 a las 23:33
Perdona, pero eres absurda
Huelva24.com • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2014 • Todos los derechos reservados
POWERED BY FOLIOePRESS