Sábado, 14 julio 2012
PSICOSALUD

Dormir para ser feliz

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Esperanza Gómez Harriero

Nos pasamos más de un cuatro de nuestra vida durmiendo. Hay autores que afirman que dormimos un promedio de 23 años en total. Eso es mucho tiempo, ¿no creéis? Pero si tantas horas de nuestra existencia la ocupamos en esta actividad seguro que es por algún motivo importante.

[Img #42005]

Y así es. La cantidad y calidad de nuestro sueño van a condicionar muy claramente el estado de nuestra salud. Algunas de las consecuencias que pueden sobrevenirnos con la alteración del ritmo del sueño pueden ser:

  • El aumento de la irritabilidad.
  • El cansancio muscular, con la consiguiente bajada anímica y energética que conlleva.
  • La dificultad para concentrarnos, para mantener la atención, por lo que baja la calidad en la ejecución de nuestras acciones y tareas.
  • Una mayor vulnerabilidad a padecer enfermedades virales y, por supuesto, trastornos mentales.
  • La mayor probabilidad de sufrir depresión y/o ansiedad.
  • El exceso de trabajo, la falta de ejercicio físico, una mala alimentación contribuyen al aumento de problemas del sueño. Para tratar de solucionar esta situación podemos recurrir a una gran variedad de técnicas.
Muchas personas toman somníferos u otras drogas inductoras al sueño, pero es por todos conocido que tienen efectos secundarios para nuestro organismo.

También existen técnicas de relajación que pueden ser bastante efectivas, aunque es cierto que no siempre lo son. Aquí comparto un vídeo que puede ayudarnos a relajarnos para dormir mejor:






Por otro lado, existen una serie de recursos psicológicos que tenemos a nuestro alcance y que sí parecen funcionar en gran medida. Me gustaría nombraros qué ‘trucos’ podemos aplicar para mejorar la calidad de nuestro sueño y, por tanto, la calidad de nuestra vida:

  • [Img #42001]Acuéstate SÓLO cuando tengas sueño. La cama es para dormir, no para pasarte horas y horas mirando al techo y pensando en los problemas cotidianos. Si esto te ocurre, levántate y ocúpate en cualquier actividad hasta que el sueño aparezca; de esta forma tu cuerpo asociará la cama al sueño y, en posteriores ocasiones, nada más meterte en la cama el sueño vendrá.
  • Tampoco uses la cama para trabajar con el ordenador, para ver la televisión o para cenar. La única excepción son las relaciones sexuales.
  • Si vuelves a la cama, pasan 10 minutos y no te duermes, levántate de nuevo y vete a otra habitación. En ese otro espacio sí se recomienda leer, escuchar música o cualquier cosa que te apetezca y te relaje.
  • Si todavía no puedes dormir, repite lo anterior tantas veces como sea necesario durante la noche.
  • Pon el despertador a la misma hora cada mañana, independientemente de la cantidad de horas que hayas dormido la noche anterior. Así tu cuerpo se irá acostumbrando a un ritmo constante de sueño.
  • Si tienes problemas para dormir de noche, suprime la siesta durante el día. Si vas más cansado o cansada a la cama, más facilidad tendrás para conciliar el sueño.

[Img #42003]


Antes de despedirme quiero hacer un último apunte, y es que si los problemas de sueño perduran durante mucho tiempo, quizás exista algún motivo bajo todo eso que esté afectando a nuestra salud emocional. Puede que sea el estrés, la ansiedad, algún trastorno depresivo, preocupaciones excesivas o, sencillamente, infelicidad. Sería estupendo que pudieras averiguarlo, porque igual que la falta de sueño afecta a la calidad de vida, también la baja calidad de vida afecta a nuestro sueño.


psicosalud@huelva24.com
Esperanza Gómez Harriero
@PsicologaHuelva
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