Hoy tenemos una receta típica de Francia, una variante de la conocida quiche Lorraine. Riquísima y facilísima a la vez que bonita gracias a ese toque verde de los espárragos trigueros. No tenéis excusas para probarla. Las quiches son platos tan versátiles como nuestras tortillas. La base es de huevos y crema de leche espesa, pero el resto de ingredientes lo podemos improvisar. De hecho, he conocido a franceses que cuentan que la quiche es una de las cenas más comunes en su país.
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En casa suelen tener huevos y crema de leche y en el mismo momento incorporan todo lo que tengan en el frigo. Además, esta versión no lleva masa quebrada, lo cual facilita aún más la labor. Aunque si os apetece ponerla, adelante. En el mercado las hay en la sección de refrigerados, de bastante buena calidad. Hacerla en casa es otra opción igualmente sencilla.
Os dejo con la receta:
INGREDIENTES:
Precalentamos el horno a 200º. Engrasamos con mantequilla un molde de tarta. Estos moldes son en realidad platos que aguantan la temperatura del horno, pues las tartas y quiches no se desmoldan.
En el mercado tenéis varias opciones, siendo los de cristal (tipo Pyrex) y barro los más usuales. A mí, personalmente, me gusta mucho el cristal porque nos permite ver cómo evoluciona la tarta por debajo.
Cortamos en tiras el bacon y lo salteamos en una sartén sin nada de aceite (no hace falta, ya el bacon lleva grasa de por sí). Cuando esté doradito lo retiramos de la sartén con una espumadera o lo escurrimos directamente en un colador.
Mientras que el bacon se ha estado haciendo, hemos picado los puerros. En la misma sartén, una vez limpia de grasas, pochamos el puerro con un poco de sal. Mientras se hace, retiramos la parte leñosa de los espárragos y los enjuagamos bien.
Batimos los huevos y le añadimos la nata. Volvemos a batir bien todo hasta que los dos ingredientes estén incorporados. Salpimentamos. Rallamos el queso sobre el molde enmantequillado y encima del mismo ponemos el bacon y el puerro, repartiendo el relleno adecuadamente por todo el molde. Incorporamos la mezcla de huevos y nata. Colocamos por último los espárragos, acomodándolos para queden bonitos. Y al horno unos 30 min. o hasta que esté doradita.
¡Os encantará!