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M. A. F.
Jueves, 8 diciembre 2011 | Leída 1245 veces
Solemne Procesión

Inmaculada, resplandeciente dulzura

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20.38 h. La Virgen procesionó con elegancia y parsomonia por un engalanado centro de la capital, que se fue poblando a su paso, despertando la curiosisdad y el cariño de cientos de onubenses. El acompañamiento musical corrió a cargo de la banda de la Salud y la del Maestro Tejera, que contribuyó al realce de una procesión que consolida la celebración de este señalado día.

[Img #22000]


La iglesia de la Purísima Concepción vestía con la enseña nacional su fachada y su umbral yacía flanqueado por más banderas. Alrededor la expectación de vivir un Día de la Inmaculada Concepción tal y como se anhelaba el pasado año se mantenía firme. En la [Img #22012]apacible tarde, y pese al puente, los murmullos crecieron en torno al templo y cientos de onubenses aguardaron el momento de ver la imagen de la Inmaculada Concepción paseando con su resplandeciente dulzura y elegancia por las calles del centro de la capital.

Minutos antes de las 17.00 horas la Banda de la Salud formaba en la puerta y desfilaba organizadamente sin avanzar sobre el cuadrado que ocupaba entre la gente, haciendo sonar sus cornetas y tambores. Poco después sus integrantes echaban a andar y representantes de las hermandades onubense de gloria y penintencia fueron desfilando con sus insignias, antecediendo así al paso dorado de la Virgen, anunciado con sonoros cohetes dirigidos al cielo. Entre flores blancas se eregía la Inmaculada Concepción, que lució los estrenos frustrados por la lluvia del pasado año. Vistió un manto brocado en azul y oro donado por la familia Campoy-Sevidanes y una saya bordada en oro diseñada por Enrique Bendala. Además portó la medalla del pequeño Javier Zamora, hijo del conocido cofrade Pepe Zamora y hermano de la hermandad, que falleció a los nueve años en octubre.[Img #22011]

Los flashes de las cámaras acariciaron el rostro de la Virgen mientras se fue girando para avanzar por la calle Concepción, impulsada por los sones de la Banda del Maestro Tejera e iniciar un itinerario que continuó por el resto de la calle Concepción y en línea recta, Palacios, Pérez Carasa, Berdigón, Alonso Sánchez, Plaza Niña, Esperanza Coronada, La Paz, Rábida, Murillo, Vázquez López, Gobernador Alonso, Rico y nuevamente Concepción para regresar a su templo.

Durante el camino las calles del centro se fueron poblando de onubenses que quisieron ir a su encuentro para contemplarla unos instantes, pero también hubo decenas de ellos que caminaron a su estela durante todo el recorrido, que tuvo en la plaza Niña uno de los momentos más especiales del solenme procesionar de la Virgen, que paró ante las Hermanas de la Cruz. Allí le esperaban muchos fieles, que contemplaron los fuegos artificiales lanzados.

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