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Ricardo Ubric
Martes, 4 diciembre 2018 | Leída 242 veces

Sin ofertas y en un bucle que nos tiene hipnotizados

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Nos tiene el Recre hipnotizados en un bucle permanente, injusto, incomprensible y de consecuencias totalmente imprevisibles. Hay quien piensa que, después de todo lo sufrido, cada día que pasa es un día más que el Decano está con vida. Yo, al contrario, pienso que cada día que pasa sin solución y sin ningún plan de viabilidad es un día que estamos más cerca del abismo. Ni se vende, ni se paga, ni hay un término medio entre esas dos cosas, así que sólo se salva la que nunca falla, la afición, y por suerte una plantilla de profesionales como la copa de un pino.

No se crean si oyen o leen por ahí que el Recre tiene multitud de ofertas. Falso. Ni una. Eso es lo que verdaderamente preocupa al equipo de gobierno encabezado por Gabriel Cruz. El Recre es deficitario estando en Segunda B, un marrón por encasquetar, y aquí en los últimos tiempos sólo se ha acercado algún que otro buitre para preguntar, pero ni por asomo con la intención de desembarcar a corto plazo en el club. Sin auditorías, sin tener las cuentas claras y con un ‘okupa’ dentro ya les aseguro yo que, como mínimo, hasta las elecciones de mayo esto va a seguir igual que está ahora. Que por otro lado no es ni más ni menos que lo que quiere el dueño. Y mientras tanto, el consejo de administración y Eurosamop seguirán tirándose los trastos (vaya nuevo episodio de vergüenza nacional el del pasado viernes con un notario en las oficinas del Nuevo Colombino) y el alcalde soltando tópicos tanto en sus reuniones con futbolistas, técnicos y empleados como en sus comparecencias ante la prensa. Nada nuevo bajo el sol. Lo previsible en los políticos, sean del color que sean. Está ya todo inventado.

 

Juanma López va a lo suyo. Si lo quieren echar, porque ya les digo yo que esa es la idea desde hace meses, que le paguen todo lo que le deben. Mientras llega ese momento, pues a seguir moviendo las manzanas de su árbol. Su plantilla del año pasado fracasó, pero ya este verano mandó a uno al filial del Sporting (Gorka Santamaría), a otro a Chipre (Iván Malón), a otro a Grecia (Boris Garrós), a otro a Croacia (Julio Rodríguez), a otro al Getafe (Lazo), a otro a la India (Jonathan Vila), a otro a Miranda de Ebro (Sergio González), a otro a Holanda (Nacho Monsalve)… Ande yo caliente… Lo suyo lógicamente es fútbol negocio. Me da la risa pensar que en su día incluso dijo públicamente que acudiría a uno de los pliegos para la venta del Recre. Menudo cinismo. Si es que hubiera sido de ilusos, con lo cómodo que está en su posición actual teniendo la sartén por el mango. Mueve a sus jugadores, se lleva un 15% de los ingresos y no busca recursos. Así cualquiera. Gol por la escuadra a nuestro alcalde, que de salvador tiene poco porque casi todo su balance se ha resumido en pedir préstamos (con sus respectivos intereses), hipotecar la Ciudad Deportiva, cogerle un millón a Líberos del Decano (que nunca le devolverá), cogerle nueve millones a los ciudadanos de sus impuestos para pagarle a Hacienda y Seguridad Social (que nunca les devolverá)…

 

Y claro, para tener aún más poder dentro del club, en su segundo año metió también dentro a Krypteia Capital, que entre los antecedentes que tiene en el Córdoba y el pésimo humor y nivelito que está mostrando en las redes sociales pues la verdad es que espanta a cualquiera cuando se habla de que podrían ser los nuevos dueños del Recre. Porque está bien en el mundo virtual y 2.0 hacer de vez en cuando una gracieta, pero de ahí a colocar una y otra vez payasadas media un abismo. Que estamos hablando del Decano del fútbol español. De algo muy serio. De un sentimiento muy grande. En fin… De encantadores de serpientes está el mundo lleno. Así que nada, seguirán enredando unos y otros, mareando la perdiz y ganando tiempo. Y es que el dinero y la política lo mueven lamentablemente todo en torno a este Recre más muerto que vivo. El consejo movido como una marioneta por el equipo de gobierno y decepcionando a los que creían (creíamos) que alzarían la voz y tratarían de que este club de una vez por todas fuese serio; los políticos de la oposición callados, mirando para otro lado y siendo cómplices de este absurdo sainete que acabará sólo como puede acabar, es decir, como el rosario de la aurora y en tragedia; las peñas trabajando en la sombra y con ilusión pero sin fuelle; el Trust con más protagonismo del que debería tener por cantidad y con ideas de calidad pero utópicas, además de bastante poca corriente crítica con los que mandan en el club...

 

No puede ser que vaya más dinero público destinado al Recre. No puede ser que una vez liberado el yugo de Hacienda se diga que van a llegar muchos patrocinadores y sólo aparezcan en un año 50.000 euros de la Diputación y un par de limosnas más. No puede ser que en verano se fiche a una plantilla de campanillas cuando no hay dinero para pagarla. No puede haber esos celos dentro del club, esos ataques de cuernos, esa falta de humanidad. Nos vamos al limbo por el orgullo de unos y otros. Y el alcalde o no sabe o ya no puede cerrar el grifo porque esto se le ha ido de las manos. Claro que tendrá uno y hasta mil ases en la manga escondidos porque hay ahí unas elecciones a la vuelta de la esquina. Ya se ha llevado un aviso en las autonómicas y en las municipales el Recre es un tema capital. Y lo ha gestionado en estos últimos años como el culo, así que si repite triunfo será por la apatía y falta de imaginación del resto, no por sus méritos. Eso está más que claro. Ha descabezado al Decano, ha enfrentado a unos a otros y, quizás lo más importante, no ha sido hombre a la hora de afrontar los problemas. No se le puede prometer una cosa a unas familias y después no cumplirlas. Es lamentable que el entrenador o los futbolistas tengan que prestarle dinero a los empleados que no llegan a fin de mes. Y además, alma de cántaro, si el gran error de Pablo Comas fue dar fechas de pago a ver a qué viene que usted repita el mismo garrafal fallo. No juegue con los sentimientos de la gente. Déjese de inminencias. Esto no se arregla por arte de magia. Diga ya a la cara lo que hay y lo que no hay. Esta incertidumbre una de dos: o nos mata o nos lleva a un estado en el que nos dé todo exactamente igual.

 

Y dentro de ese mundo de celos y de complejos que existe en las interioridades del Recre, un nuevo capítulo es el de empeñarse en no darle su sitio al técnico, José María Salmerón. Habría que hacerle un monumento, pero ni se ha escuchado algún piropo público de la zona noble hacia su persona ni le están echando ningún tipo de cuentas ante sus súplicas de que algo hay que hacer para que esto no se vaya al garete en Navidad. Otro gallo nos hubiese cantado con otro entrenador. Tanto en lo deportivo como en lo anímico. Eso seguro. El Murcia lleva un mes a la deriva en la clasificación, mientras que el Decano está sabiendo capear el temporal. Va a más en cuanto a implicación y fútbol, y sobre todo ha encontrado en el banquillo a un entrenador humano y cercano con sus jugadores, cosa que es más difícil de lo que se piensa. No es fácil tener a 22 tíos enganchados y comprometidos cuando están casi todos a más de 500 kilómetros de sus casas y les deben cuatro mensualidades. La afición también está sabiendo reconocer esa defensa del escudo con tan poca contraprestación a cambio. Un diez para la profesionalidad de este plantel, que lógicamente no va a poder luchar por jugar el ‘play-off’ debido a estos problemas institucionales ya endémicos y de difícil, por no decir imposible, solución. Con 24 puntos, se puede cerrar el año con alrededor de 30 (restan tres partidos, dos de ellos en casa). Serían números de Copa del Rey, pero es que es absurdo hablar de objetivos clasificatorios cuando en enero todo será caótico. Sin fichajes invernales y posiblemente con la salida de más de un jugador. Una pena que se vaya a tirar otro año a la basura. Y ya van cuatro en Segunda B, un pozo del que no se saldrá a menos que se haga un proyecto estable y en el que se hable de fútbol. Pero es lo que por desgracia nos va a seguir tocando hasta mayo. Dinero público, préstamos, juntas de paripé, denuncias, impagos, ‘kryptonazos’, navajazos por la espalda, reproches, plenos, mentiras y sopor. Mucho sopor.

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