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Mario Asensio
Sábado, 10 noviembre 2018 | Leída 297 veces
Presenta ‘Más fuerte que el miedo’

Enrique Llimona: “Sólo somos capaces de hacer posible lo imposible al servicio de los demás”

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Bien arropado, el autor onubense presentó en la Fundación Caja Rural del Sur ‘Más fuerte que el miedo’ un libro sobre el reto del mismo nombre a beneficio de la Asociación Española Contra el Cáncer consistente en hacer posible un triatlón imposible de más de 610 kilómetros. Con él estuvo Rafa Aguilera, que aseguró que “él me ha enseñado a encontrarle lo bueno cuando te pasan cosas malas en la vida”. Emilio Muñoz resaltó que culminó este reto “una persona con sentimientos y que quería sensibilizar, una proeza fiel reflejo del esfuerzo y la lucha”. José Luis Trufero señaló que por su humildad y positivismo “todos deberíamos poner un Llimona en nuestras vidas”.

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Creemos identificar fácilmente a los héroes. Está socialmente extendido que llevan capa o algún traje llamativo, una gran presencia física con muchos músculos y poderes especiales que les permiten hacer sin mucho esfuerzo cosas extraordinarias. Creemos identificar a los magos, que con varita y chistera nos dejan con la boca abierta. Sin embargo, hay quienes se empeñan en demostrar que lo imposible lo consiguen hacer posible personas [Img #215153]corrientes con una gran determinación y que piensan en los demás. Una de ellas es Enrique Llimona, que este viernes presentó en la Fundación Caja Rural del Sur su libro ‘Más fuerte que el miedo’, donde plasma negro sobre blanco la experiencia vivida al completar el reto del mismo nombre, un ‘triatlón imposible’ de 12 kilómetros de natación, 500 en bicicleta y 100 de carrera completado en 41 horas y 41 minutos con la ayuda de todos los que creyeron en él y a beneficio de la Asociación Española Contra el Cáncer.

 

Con apertura y cierre musical a cargo de Manuel Fernández Boniquito y una corriente de palabras cargadas de significado, Llimona ofreció en unos pocos trazos el esbozo del sentido de su desafío, que es más que un reto deportivo. Estuvo arropado por muchas personas que le aprecian y acompañado de cerca en el escenario por Rafael Aguilera, creador del trail ‘La Sonrisa de Rafa’; José Luis Trufero, presidente del Club Triatlón Huelva, y Emilio Muñoz, gestor deportivo y director comercial de Sportjobs, todos ellos presentados por Emilio Ponce, director de la Fundación de la Caja Rural del Sur.

 

“Sólo somos capaces de hacer posible lo imposible al servicio de los demás”, expresó como conclusión el autor del libro, que habló el último. Quiso responder al título de su obra y ejemplificó que ser más fuerte que el miedo es por ejemplo lo que hizo Rafa Aguilera, que tras perder a su hijo Rafa víctima del cáncer eternizó su sonrisa creando una prueba trail a su nombre que ya es un movimiento social y que recauda fondos para la investigación contra el cáncer. “Sufrió una pérdida con mucha tristeza y se me quedó en el corazón cómo lo afrontó. Esa forma [Img #215139]de reaccionar, pelear y hacer cosas me caló y fue la chispa de ‘Más fuerte que el miedo’. Va a perdurar muchos años y Rafa va a hacer mucho bien. Su sonrisa nos va a acompañar siempre”, sentenció.

 

 

Llimona, que perdió a su madre por el cáncer, señaló que la vida nos pone en situaciones difíciles y pensamos que por qué nos suceden estas cosas. “Las enfermedades no son justas pero tenemos que reaccionar ante ellas. ‘Mas fuerte que el miedo’ fue una huida ante una situación. La energía va a un lado y quería hacer ver que hay cosas que parecen imposibles que con voluntad se hacen posibles”.

 

En esta línea continuó diciendo que planteó un reto que pareciese imposible y que “más fuerte que el miedo somos todos”. Recordó que Trufero, “el más aventurero del mundo”, fue el único que desde el comienzo le animó a hacer el reto, que calificó de “interesante”, cuando muchos le decían que estaba loco. Él le acompañó y muchas más personas en un reto que iniciaron unos pocos y acabaron más de 500 personas, señal inequívoca que la fe en que se iba a conseguir el reto se multiplicó.

 

[Img #215155]“Los acompañantes no fueron escogidos al azar y trataba de demostrar que todos sin magia podemos conseguir cosas que parecen imposibles”, señaló el autor, que recordó que el desafío dio para “muchas anécdotas y sorpresas”. Así, personas que en su vida nunca había hecho más de dos kilómetros y medio nadando pudieron recorrer doce, quienes tenían como tope 60 kilómetros en bicicleta ese día llegaron a 180 y quien había corrido 12 hizo 47 y su mujer, Susana, estuvo las 44 horas del reto asistiéndole. “Eso es más fuerte que el miedo, encontrar el sentido por el cual hacemos posible lo imposible”.

 

Él lo encontró en el kilómetro 400 sobre la bicicleta, cuando camino de Matalascañas, Francisco Javier, del Club Tartessos, se descolgó del grupo que trataba de protegerlo del viento rodando con él. “Frené en seco porque me di cuenta de que sólo somos capaces de hacer posible lo imposible al servicio de los demás. Me olvidé de pulsaciones, saturación de oxígeno en sangre, etc. No era acompañado en el reto, sino que acompañar a los demás era más grande que el reto de una persona o los kilómetros, más que un desafío deportivo”.

 

Es por ello que acabó tanta gente junto a él. “No me imagino el reto sin todos juntos allí y con un motivo verdadero, la Asociación Española Contra el Cáncer, para que a los enfermos que pelean en su ’más fuerte que el miedo’ cada día de sus vidas y transmiten energía les copiemos un poco y pensemos qué pasaría si todos les imitásemos más, pues que seríamos mejores personas”.

 

[Img #215154]Apuntó que tras el reto recibió agradecimientos de toda Huelva, el resto de España, México, Perú, Argentina, Brasil… de personas que le escribieron desde un hospital para decirle que se ponían el video de su hazaña “todas las mañanas para seguir avanzando”. Es por ello que concluyó todas esas personas son “el significado y motor de esto, la razón de ser”. Además que aseguró que “espero que os suméis al próximo reto, que será en breve”, dijo Llimona, convaleciente de una lesión grave en el pie de la que se está recuperando con mucha voluntad tras operarse.


En el inicio del acto, tomó la palabra Rafael Aguilera, que señaló que la prueba que organiza con los compañeros del Club Ultra Trail Huelva y muchas más personas en Berrocal guarda un paralelismo con la “hazaña” de Llimona y es que “buscamos la superación”. Su hijo falleció de cáncer y mientras estaba enfermo “nunca perdió la sonrisa, el afán de luchar, lo que hemos visto en Enrique. Se puede conseguir todo”. Aseguró que él tiene “los músculos justos para estar de pie”, pero que en una carrera de 166 kilómetros acordarse de Enrique y lo que hizo fue una motivación para continuar.
 


[Img #215141]Aguilera, como Llimona, otra personificación de la humildad, explicó con simpatía como iba a ayudarle en este objetivo y fue al contrario. Con otros compañeros le esperaban para sumarse en la bicicleta y éste pasó a una velocidad que no se imaginaban y les costó engancharse a su ritmo. “Quiero transmitir que el esfuerzo de Quique es de él y todos le acompañamos. Me ayudó a superarme a mi mismo y encontrar retos y superarlos. Somos capaces de hacer cosas que pensamos que no somos capaces que podamos hacer. Él me ha enseñado a encontrarle lo bueno cuando te pasan cosas malas en la vida”.

 

José Luis Trufero, presidente del Club Triatlón Huelva, recordó que le marcó una ponencia en la que coincidió con el padre de Enrique Llimona y que en 2010 éste llegó a su vida dentro del diverso tipo de gente que se juntó en el club. “En el tope de gente rara estaban Enrique y Susana, dos surferos que hacían triatlones y me pegué a ellos”. Aseguró que Enrique es “todo positivismo” y rememoró como en una maratón BTT en la que iba a retirarse por el fuerte viento, él llegó diciendo “qué maravilla” y consiguió hacerle disfrutar de la prueba. “Su filosofía de vida engancha y si el reto era correr 24 horas quería estar ahí. Tenemos a un fenómeno que hace cosas extrañas y tenemos que sacar todo lo positivo para nuestras vidas. SI viniera de EEUU lo valoraríamos mas”.

 

[Img #215144]También hizo referencia a la Vuelta a Huelva de hace casi un mes en el que le acompañó en su idea de correrla con muletas y centrándose en el ‘triatlón imposible’, lamentó que cuando tenía la idea de acompañarle en bicicleta o corriendo le seleccionara para nadar, “lo más difícil”. “No estaba preparado y me convenció.  Aquello era tan fuerte para mí, verme en esa orilla de noche metiéndome en el mar… es el sentido de este libro, emprender un viaje hacia lo desconocido”. Los ocho que empezaron a nadar llevaba unas boyas con luces y se le grabó la frase de Llimona, que les dijo que “esas lucecitas pueden ser las de una mesilla de noche de una persona enferma. Vamos a hacerlo por ellas. Nadé como nunca había hecho y nunca lo olvidaré en mi vida. Todos deberíamos poner un Llimona en nuestras vidas”.

 

“Sorprendido” por la invitación a la presentación del libro en un papel tan visible se mostró Emilio Muñoz, conocido por organizar el circuito Corredor Completo con el Club Ekiden y muchas pruebas deportivas, aunque luego concluyó que ambos se parecen mucho. Contó que había cumplido recientemente 50 años y que cuando tenía 15 murió su madre de cáncer. Comenzó a correr en el año 80 y en el 87 corrió su primer maratón de los 26 que acabó haciendo y 100 medias. Aquel primero “lo hice por mi madre”, aseguró. “Son muchos sentimientos y sé los que tuviste. He leído muchos libros y me siento muy unido a ti. Creo en que las dos conversaciones que hemos [Img #215146]tenido tú y yo hemos tenido un feeling bastante importante. En una sociedad tan competitiva es necesario leer estos libros. Somos personas y es lo que queda. Vivimos cada uno en una burbuja, en una sociedad antinatural y lo mejor son los sentimientos. He vivido el esfuerzo y la constancia, el dolor, del entrenamiento, de la pérdida y piensas de qué manera puedo demostrar que puedo hacer algo por ella y tenerla en mente”.

 

“Vivimos en bucle y no nos damos cuenta de que nos vamos a morir y nos tenemos que tratar bien los unos a los otros. Tenemos que ser positivos”, resaltó Muñoz, que aseguró que lo hecho por Llimona lo hizo “una persona con sentimientos y que quería sensibilizar. Es una proeza, es un fiel reflejo del esfuerzo y la lucha. La vida es un maratón y la energía que él tuvo en esas horas la repartió. Lo que importa son las personas. Mi vida siempre ha sido el deporte y todos lo que hacen esto son los más grandes”.  

 

[Img #215149]Emilio Ponce, director de la Fundación Cajal Rural Sur fue presentando a los cuatros expertos en superación que intervinieron, que juntos tienen “más kilómetros que la red de carreteras de España”. También leyó parte del libro en voz alta: “Hay personas que provocan dolor pero te hacen ponerte en marcha, qué haría si tuviera miedo. No hay caminos cortos que recorran largas distancias”.

 

Este “profesor y amigo” para él señaló que el autor del libro “hace gala de su normalidad” y que desde esa pauta “hizo magia sin truco, de la verdadera, para hacernos ver lo que podemos hacer.  Vive la vida con intensidad. Es humilde, resiliente, que se adapta y supera diariamente. Es voluntarioso y considera vida cerrar de fondo, donde los caminos cortos no llegan a nada”.

 

Ponce expuso también que es comprometido con su profesión en el desarrollo de las personas y comentó algunas frases de sus alumnos para definirle, como que es “un corchito que decidió escribir su destino”, en referencia a un ejercicio que les hizo en clase. También es “perseverancia y humildad”, una persona que “ha encontrado su misión en la vida y eligió el deporte como medio de transmisión”. No menos fue la cita de Einstein que él utilizó y que encaja con cómo es Llimona, su reto y su libro: “dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás, es la única manera”.

 

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