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Marcos Gualda. Escritor
Jueves, 30 agosto 2018 | Leída 270 veces

El parto

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Si pregunta a cualquier padre, le dirá que uno de los días más bellos de su vida es aquél en que nació su hijo. Para mí fue uno de los más divertidos. No dejo de reconocer la hermosura de esos momentos preñados de ilusión y dolor, pero en mi caso, y creo que en el de Feli también, nuestra experiencia, antes que una película de suspense donde confluyen nervios y expectación, se asemejó a una comedia de Los Hermanos Marx. Con el cameo de un Peter Sellers pelirrojo.

Mi mujer se encontraba muy pesada los últimos días de embarazo. Daba muchas vueltas en la cama y se quejaba en voz alta. Ya habíamos experimentado alguna falsa señal días atrás, así que esa noche nos lo tomamos con calma. Al cabo de unas horas, bien entrada la madrugada, Feli me despertó. “Creo que ya”. “¿Segura?”. “Sí”. “Pues vámonos”. Mi mujer cogió la bolsa que tenía preparada desde hacía meses. En quince minutos estábamos en el hospital. Rápidamente la reconocieron y nos hicieron pasar a la sala de dilatación. Y empezó el chou. Conocimos al matrón pelirrojo, que nos conquistó con su carácter atribulado y su pelazo flameado. Como Feli también es pelirroja, estuvimos todo el parto bromeando con la posibilidad de que fuera su hermano. La verdad es que yo me encontraba en mi salsa, destrozando un momento de supuesto misticismo con mis bromas terroristas. Feli se tumbó en la camilla, y yo la ayudaba en sus ejercicios de dilatación, empujando sus piernas hacia arriba mientras ella hacía fuerza y controlaba la respiración. No dejaba de animarla: “Empuja, empuja, hijaputa”. Y no podíamos contener la risa. “Cabrón, para ti es muy fácil, que no estás aquí”. “Venga, exagerá, que eso no duele nada”. Entre epidural y carcajadas, Feli se distendía. El matrón pelirrojo pasaba con bastante frecuencia. Ponía cara de sorpresa al vernos muertos de risa. Introducía el puño y comentaba muy serio: “Esto va bien”. Llegó el cambio de guardia. Y comenzó el desfile de médicos, enfermeros y matronos, que entraban y salían como en el camarote de los Hermanos Marx. Todos se paraban en nuestra sala e introducían el puño con interés. Entramos en el quirófano y la comedia continuó. El matrón pelirrojo hablaba con sus compañeras de sus próximas vacaciones en Mallorca y de lo bien que cantaba su canario. Dejaba caer todo su cuerpo en el abdomen de Feli para ayudar a que Marcos saliera. Se quejaba de que le dolía el hombro, y de que no tenía tiempo para ir a rehabilitación. No suelo ser aprensivo, pero empecé a temer que Marcos se quedara por el camino.

 
El otro día, once años después, vi al matrón pelirrojo en Las Colombinas. No creo que fuese a jugar al punchin ball. Me pregunté cómo estaría de su hombro. Me acordé de aquella noche mágica. Y pensé: con razón Marcos es tan feliz. Nació del amor. Y de la risa.

 

Marcos Gualda. Escritor

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8 Comentarios
Fecha: Viernes, 31 agosto 2018 a las 19:10
Payasete
Anda! el friki de las orejas de plástico! que vergüenza ajena
Fecha: Viernes, 31 agosto 2018 a las 09:54
Pepe
Jajajajajaja, ya están las mosquitas dando por saco...
Fecha: Viernes, 31 agosto 2018 a las 05:05
Orejas
Ni las primeras letras he leído, que se ponga las orejas de plástico que le va mejor con eso.
Fecha: Viernes, 31 agosto 2018 a las 00:29
Submarino
Éste es el submarino del PSOE para quitar votos a Ruperto y a Ramón López. Si sale concejal, un voto más para el PSOE.
Fecha: Jueves, 30 agosto 2018 a las 23:30
Bravo
Sigue así,ya has conseguido que lean.
Fecha: Jueves, 30 agosto 2018 a las 19:24
Manolo
Hay gente muy pretenciosa y con un ego, que pa qué. Se cree que las cosas que le ocurren a él, son de interés general.
Fecha: Jueves, 30 agosto 2018 a las 16:21
Manuel
Que pesado con éste hombre , parece un blog personal suyo el Huelva 24 y yo creo q ni siquiera las reúne todas
Fecha: Jueves, 30 agosto 2018 a las 12:34
Jose
Me llama la atención la firma. Marcos Gualda "escritor", ¿no es este el que sale tan a menudo en este diario haciendo el canelo con un ridículo partido político?

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