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Mario Asensio
Viernes, 3 agosto 2018 | Leída 2282 veces
Apoteósico concierto en Colombinas

Bunbury, Leviatán del espectáculo en Huelva

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El artista aragonés demostró por qué se le debe considerar un monstruo de la música de proporciones bíblicas, con una trayectoria inigualable, que se ha reinventado constantemente para ser fiel a si mismo. Camaleónico e identificable en cada canción, con fuerza, delicadeza y energía inagotable, deleitó a sus incondicionales con más de dos horas de himnos de todas sus épocas.

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‘La ceremonia de la confusión’ y ‘La Constante’, fueron el alfa y el omega de Enrique Bunbury en su primer concierto en Huelva y en Colombinas tras 34 años de triunfal trayectoria en el mundo de la música, donde es [Img #208624]un rey sin parangón, portador de la apoteosis en lugar de la destrucción como un antagónico Leviatán -esa criatura marina de la que habla la Biblia-, que ha devorado implacablemente el tiempo dejando un reguero de canciones que son historia viva y sinónimo de excelencia inimitable. Su legión de fans onubenses habían soñado con un concierto así y se materializaba con espectacularidad articulado por un artista que domina como nadie la escena, su voz y el espectáculo, cuya creatividad es un corazón palpitante en una noria que nunca deja de girar.

 

El espacio Mapas de Música estaba abarrotado e iba a más. Apareció elegantemente de blanco, con la X roja de las ‘Expectativas’ que marcan en la espalda, luciendo gafas de sol, cadenas y tatuajes que fueron ondulando sus característicos gestos y posturas imposibles, que con potente magnetismo se hace visible desde todas partes en cada interpretación. Bunbury demostró que es un artista que come aparte en el olimpo musical. Acompañado por una virtuosa banda, cómplice imprescindible, desplegó todas sus facetas, como las de showman, caballero, rockero, cabaretero, un héroe, un perdedor, un crítico, un enamorado, un pensador… y siempre infalible y sólo repetible por si mismo. Fue 'El hombre delgado que no flaqueará jamás’, uno de los muchos temas cuyo estribillo corearon con fuerza los asistentes siguiendo el torrente vocal con inconfundible sello personal del zaragozano.

 

Y es que como pocos artistas de talento que llevan tanto tiempo en el impagable negocio de emocionar sobre las tablas, tiene la cualidad de que no sólo susciten ansias de escucha sus canciones más veteranas, sino también los temas más recientes, que tienen mucho que aportar. Porque todas sus letras marcan con lo que dicen y todos los ritmos y melodías tienen el poder de poner rumbo hacia algún lugar.

 

De ‘Expectativas’, creadas, cumplidas y superadas, además de la apertura y el cierre, sonaron con contundencia y sutilidad según el momento ‘La actitud correcta’, ’Cuna de Caín’, ‘En bandeja de plata’ y ‘Parecemos tontos’ con gran atención por parte del respetable. Son los nuevos ejemplos de lo que ya se sabía de Bunbury, [Img #208587]que sigue creativo, que sigue en forma y haciendo camino.

 

Aunque no hay que engañarse, la carga de nostalgia, de conexión con recuerdos y épocas de juventud de muchos la portaban especialmente esas canciones que el propio artista situó en “la Prehistoria”, cuando era uno de los Héroes del Silencio. ‘Maldito duende’, ‘Héroe de Leyenda’ y ‘Mar adentro’, brotaron evocadoras en distintos momentos del recital para romperse la garganta cerrando los ojos y levantando las manos y no perder de vista la semilla de todo lo vivido.

 

Pero como una épica etapa de montaña del Tour, el concierto estuvo repleto de momentos álgidos, con Bunbury muy motivado, agradecido y entregado a su público y viceversa, retroalimentándose, deseándose. Y se desearon ‘Que tengas suertecita’ en ‘El viaje a ninguna parte’ y agarraron el ‘Palosanto’ para gritar ‘Despierta’ y comprobar que está ‘Más alto que nosotros sólo el cielo’.

 

‘Tesoro’, ‘El anzuelo’ y ‘Hay muy poca gente’ llegaron en diferentes instantes y también quisieron, público y artista, ser ‘Pequeño’ en la enseñanza ‘De Mayor’, encarnaron juntos a ‘El extranjero’ y entregaron el alma herida en el “me calaste hondo…” de ‘Infinito’.  Abrieron las almas como un ‘Flamingos’ en ‘Si’ y su ritmo contagioso y para levitar en el espacio de ‘Lady Blue’, la antesala al broche de ‘La Constante’, con un estribillo que bien podrían cantar juntos todas las parejas que esta madrugada del 2 al 3 de agosto celebraban su aniversario: “Hoy te elijo a ti para estar en mi vida, te elijo cada día consciente y libremente…”.

 

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2 Comentarios
Fecha: Viernes, 3 agosto 2018 a las 17:27
Javier
Y otra cosa: el propio Bunbury hizo alusión a algo que se ha notado en todos los conciertos, y no es otra cosa que el fuerte volumen de la caseta municipal a pocos metros del escenario. A quién se le ocurrió tal despropósito...
Fecha: Viernes, 3 agosto 2018 a las 14:12
Javier
Sin duda, lo mejor de este año. Puesta en escena, sonido, repertorio.... Se nota de todas formas que el que firma el artículo es un fan del artista. Me hubiera gustado de la misma forma leerle una crítica al esperpento que protagonizó El Cigala.

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