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Manuel Rayo
Lunes, 9 julio 2018 | Leída 481 veces

El VAR, también para las oposiciones docentes

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Como aficionado al fútbol, tengo que decir que ha sido un exitazo la aplicación del VAR en el Mundial que está a punto de terminar, exceptuando el último minuto de la prórroga entre España y Rusia, donde a Kuipers le darían a elegir entre cianuro o polonio en el vodka con naranja de la noche siguiente.

Pero en el caso que quiero tratar en este artículo, no hablo de que se apliquen nuevas tecnologías en un sistema de oposición del que soy participe. Sino de lo que se ha hecho toda la vida tanto en el colegio, el instituto o la Universidad. Es decir, poder reclamar una nota con la cuál no estás conforme. Y por eso pido una revisión de esa nota, o llámenlo “VAR oposición”. Como quieran.


No es posible que servidor y otros miles realicen un examen, y al no estar de acuerdo con la nota que se le ha puesto, no pueda reclamarla. Si alguien ha visto alguna de estas calificaciones, están llenas de decimales. ¿Podría ser que alguien se haya equivocado sumando? ¿Es posible que en vez de un 4,8 tenga un 5 y con ello optar a una plaza?


En mi breve experiencia como docente, lo primero que decía a los alumnos al entregarles el examen corregido es que sacaran la calculadora y sumarán lo que les había puesto en cada ejercicio. Algunas veces me equivoqué. Y, por JUSTICIA, les subí la nota, Porque era suya y un error mío.


¿Alguien me dice que Pitágoras ha resucitado de su tumba y corrige los exámenes de los opositores docentes y por ello no podemos -me incluyo entre ellos- reclamar? Pues no. Desgraciadamente, el matemático griego murió hace mucho tiempo.


Pero esta es una de las subjetividades, irregularidades y opiniones libres de interpretación a la que cada opositor -opositora también para ser políticamente correctos- está expuesto. Usted y su mejor amigo -o amiga- pueden redactar el mismo tema en una oposición, pero si caen en tribunales distintos se puede encontrar que una nota sea de un 8 y la otra de un 4.


Y oigan, sé de lo que hablo, Cualquiera que lea este artículo dirá que eso no es así. Que todo transcurre con transparencia o normalidad. PUES NO. No es así. Oposito desde hace muchísimos años a ser Profesor de Educación Secundaria Obligatoria por la especialidad de Geografía e Historia y llevo tiempo, sentimientos, dinero y, lo que es más importante, SALUD, empleado en ello.


Soy de los que piensa que este país no tiene solución. Y lo sigo creyendo. Porque nos gobiernan analfabetos, con todos los respetos para aquellos que no han podido alfabetizarse. Pero hay muchos que sí deberían estarlo. Y no lo están. De aquí viene el problema. En vez de gobernados por la cabeza, lo estamos por los pies. Pero a la edad que tengo, ya no tengo ganar de probar una aventura fuera de España. Si se lo recomiendo a quiénes aún no hayan cumplido los 20 años. Ya empieza de nuevo el éxodo de enfermeros a Reino Unido. Sus gobernantes, dentro de la torpeza del “Brexit”, ven que necesitan gente cualificada procedente de otros países, en este caso, España. Con lo cual, mientras en España nos gastamos una pasta formando profesionales, otros países se la ahorran.


Pero a lo que voy, es que se necesita un sistema justo de acceso a la función pública docente, algo que no existe en este momento. A los políticos se les paga -y muy bien- para resolver estas cosas. Pero claro, pedirle a un político que resuelva un problema en España es como pedir estabilidad en el equipo del que soy socio, el Recreativo de Huelva, o sea, imposible ahora. En este país, como suele decirse, “los políticos crean problemas, más que solucionarlos”.


Escribo este artículo desde la rabia, a veces la impotencia. 


El 30 de enero de 2018 conseguí ser interino después de muchas oposiciones. A través de ellas pasé por enfermedades, por trabajos draconianos, etc. Pero conseguí lo que me propuse. Ser profesor, aunque sólo sea por un tiempo. Seis meses maravillosos en mi vida (enlazo artículo https://www.sevillainfo.es/noticias-de-opinion/tequierocoria/) que jamás olvidaré, pero a un precio que quizás me cueste haber perdido años de esperanza de vida.


Por eso pido que esto cambie de una puñetera vez. No me importa hacer de nómada como en el Paleolítico Inferior y ser interino hasta la eternidad si ello implica no volver a participar de este sistema injusto de acceso a la función pública docente. Obviamente ese soy yo. Otros, tienen sus familias y buscarán la plaza lo antes posible. 


En conclusión. Solicito un VAR para este tipo de oposiciones. No es mucho pedir. Si no es así, conmigo que no cuenten.
 

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1 Comentario
Fecha: Miércoles, 11 julio 2018 a las 09:55
Jose luis
Quizás sería más fácil cambiar el tipo de examen y poner un tipo test, como se hace en medicina 100 preguntas generales y 50 para el caso práctico, de este modo no habría la subjetividad del que corrige y tendríamos criterios generales para todos los tribunales. No que depende de cada tribunal se aplica un criterio distinto.

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