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Martes, 26 junio 2018 | Leída 341 veces
confidencial

El runrún: Huelva en la cinemateca de los 50

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Habrá seguramente por ahí un índice en el que figuren todas las películas que alguna vez se rodaron en Huelva. Aunque ocurre en contadas ocasiones, últimamente parece más normal que la provincia sea un escenario de película. Sin embargo, hubo un tiempo en el que esto era mucho más extraordinario.

[Img #206213]Por eso si nos remontamos en la cinemateca costará encontrar ejemplos. Gracias a Manuel, un lector, hemos tenido conocimiento de que La 2 de RTVE emitió el pasado lunes, 25 de junio, dentro de su ciclo ‘Historia de nuestro cine’, la película ‘Pasión en el mar’, dirigida en 1956 por Arturo Ruiz Castillo y que tuvo Huelva como telón de fondo. La película, cuyo argumento es una trama de marineros, miserias, amores y contrabando contiene curiosas e interesantes escenas rodadas en Huelva capital, Cartaya y Mazagón, concretamente en la zona de Torre del Río de Oro. Con fotografía en color de José Hernández Aguayo, también aparece en la película el grupo de Coros y Danzas Nuestra Señora de la Cinta de aquella época. Para los que no la vieron, la película puede volver a verse en 'A la carta', la videoteca online de RTVE. Y es que el cine es una buena ventana hacia el pasado para conocer cómo era nuestra Huelva antes. Aquí hay un valioso ejemplo.

 

Un ex del Ciudad de Huelva, amigo de LeBron y MVP en Francia. Las ironías del destino. Un jugador intranscendente en la plantilla de tu equipo en una temporada resulta que con los años tiene un foco de atención inesperado. En este caso protagoniza la anécdota Romeo Travis, que si no lo recuerdan bien jugó en el Ciudad de Huelva en la ahora lejana Liga LEB Oro. Es lógico que muchos no se acuerden de él, pues este alero de 2,01 metros llegó a la capital onubense procedente de Cantabria y su trayectoria fue muy breve. Fichó en diciembre de 2007 pero dos semanas después se marchó del club aquejado de una lesión de tobillo. Apenas disputó dos partidos, en los que jugó 23 minutos, anotó 7 puntos (3/10 en tiros de dos y 1/2 en los tiros libres), capturó 7 rebotes, dio una asistencia, robó un balón y colocó dos tapones. Pues resulta que es uno de los mejores amigos de LeBron James, la estrella de la NBA que milita en los Cleveland [Img #206211]Cavaliers, y se coronó como MVP de la final de la Liga francesa. Travis,  de 33 años, juega en el Le Mans, equipo con el que ha sido campeón tras cinco partidos ante el Mónaco. Terminó con 14 puntos, dos rebotes y 15 de valoración que le sirvieron para llevarse el premio, como informa Marca, entre otros medios. En este curioso artículo se cita que James y él jugaron juntos en el instituto St. Vincent-St. Mary de Ohio."Seguimos siendo muy buenos amigos. Nos juntamos todos los veranos", asegura Travis. La increíble historia de ese equipo, campeón nacional en 2003, fue llevada al cine en el documental 'More than a game'. "Nunca pensé que el baloncesto sería mi futuro. Yo sólo quería jugar para ligar con chicas", bromea. Ha jugado, además de en España, en Alemania, Israel, Croacia, Ucrania, Rusia y hasta Filipinas. Ahora reina en Francia.

 

Mal de la azotea. Seguro que todos hemos visto alguna vez esa imagen, afortunadamente ya no tan habitual, de trabajadores de la construcción realizando alguna tarea en altura sin las obligatorias medidas de seguridad. Como decíamos, hoy resulta impensable encaramarse a un andamio o a un tejado sin contar con la protección que nos da un arnés, obligatorio para todas aquellas tareas que se realicen por encima de 1,80 metros. Teniendo esto en cuenta nos resulta complicado calificar el comportamiento del individuo que puede observarse en la siguiente secuencia, no apta para quienes padezcan de vértigo a las alturas.

Como ven, aunque a pie de calle pase casi desapercibido, un individuo parece estar disfrutando de una soleada tarde tomando el sol –aparentemente en bañador– en el tejado de este edificio de seis plantas situado junto a la plaza a la dinastía de los Litri. ¿Excentricidad o simple estupidez? Quizá ambas cosas. En fin... que no fue ninguno de los toreros de la saga onubense, sino Rafael El Gallo, quien probablemente dio en su día con la explicación más razonable: ”Hay gente pa tó”.

 
 
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