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huelva24.com
Lunes, 4 junio 2018 | Leída 47 veces
economía digital

La fiebre de las criptomonedas

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La historia de la moneda siempre estuvo relacionada con la oportunidad de facilitar los cambios de mercaderías entre las personas o las naciones. Antes de su nacimiento, estas entidades intercambiaban entre ellas por medio de objetos o servicios equivalentes: el zapatero ofrecía un calzado a una persona que le pudiera, en cambio y por ejemplo, “vender” algunos artículos de alimentación.

El problema con dicho sistema es que dificultaba mucho las transacciones, una vez que oferta y demanda tenían necesariamente que combinarse de forma específica: si este zapatero estuviera buscando artículos de alimentación para sobrevivir necesitaba encontrar a algún productor que estuviera interesado en un par de calzados. ¿Difícil, no?

 

Así, para servir de intermediario, surge la moneda, o dinero. Las primeros monedas fueron 'mercancías-moneda', o sea, productos que transmitían cierta idea de valor (una vez que eran muy utilizados y comercializados) y pasaron a funcionar como 'mediadores' de una relación de compra-venta: la sal, el arroz o la pimienta fueron algunas de las monedas en esta etapa de la historia. Por dificultar su propio acúmulo o por su naturaleza  [Img #204494]perecedera, las mercancías-moneda dieron, finalmente, lugar a los metales que, a lo largo de los siglos, y en diferentes formatos, consiguieron finalmente representar el deseado fomento de cambios de mercaderías entre personas físicas y jurídicas.


Ahora retrotraigámonos al siglo XXI. Después de muchas décadas, quizá siglos, sin grandes cambios en este sistema de intercambio basado en monedas (aunque con la muerte de algunas y con ciertas diferencias en su patrones), estamos asistiendo al crecimiento avasallador de las criptomonedas. Antes de nada, cabe subrayar que así como sus predecesoras, las criptomonedas persiguen el mismo objetivo: facilitar el intercambio de productos o servicios. La diferencia principal es que estas últimas representan un medio digital de intercambio, o sea, son un criptoactivo. Son monedas virtuales, independientes y descentralizadas, una vez que no son controladas por cualquier banco, Estado o institución financiera.


Quizá por haber sido la primera de una serie de ellas, el Bitcoin es la más conocida de las criptomonedas –y, muchas veces, es equivocadamente entendida como la única existente, incluso un sinónimo de criptomoneda (algo así como llamar 'guilletes' a las láminas de afeitar por el hecho de que esta marca sea importante dentro del sector). El hecho es que, actualmente, ya se han listado aproximadamente 3.000 criptomonedas y no exageramos al decir que nuevas versiones de ellas surgen a cada semana. Es cierto, sin embargo, que algunas de ellas han conquistado el mercado, como el Bitcoin, y muchas otras totalmente irrelevantes, por lo menos en este momento. De las principales 'monedas del siglo XXI', las tres más importantes, tomando por base sus respectivos valores de mercado son:

 

1. Bitcoin. Creado en 2009 por Satoshi Nakamoto (que puede incluso ser un seudónimo de una o más personas), el Bitcoin ya llegó, en Junio de 2018, a la marca de US$130B de capitalización de mercado y, así, es de largo la moneda virtual más relevante del globo. Aunque tenga una incipiente historia, ya es adoptada para pagos en empresas de alcance mundial, como Microsoft y Dell.

 

2. Ethereum. Con una capitalización de mercado de cerca de la mitad del Bitcoin (en Mayo de 2018, US$59B), el Ethereum fue creado por el programador ruso-canadiense Vitalik Buterin en Enero del 2014.

 

3. Ripple. Lanzado en 2012, la tercera más importante moneda virtual en base a su capitalización de mercado es Ripple. La gran diferencia de esta y las demás criptomonedas es que la primera nació con conexiones con bancos legítimos como Santander, UBS y Bank of America.

 

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