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Martes, 15 mayo 2018 | Leída 55 veces
CARTA AL DIRECTOR

Romerías y celebraciones de primavera: oportunidad para conectar con nuestro entorno natural

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Llega la romería del Rocío y como todos los años ponemos el foco de atención en la importancia de proteger y cuidar a los animales que peregrinan a la aldea. En los pueblos de Huelva y en particular del Condado, el amor por el caballo se inculca a los niños y niñas desde la infancia. No es raro verlos desde los cuatro o cinco añitos dando los primeros paseos junto a sus padres.

Los animales en las zonas rurales, perros, caballos, bueyes, etc., tradicionalmente han sido utilizados como herramientas de trabajo para el campo o para la salvaguarda de los bienes, casas en el campo, parcelas, etc. De hecho, los servicios de recogida de animales, sobre todo de perros u otros animales de compañía que han llevado a cabo los Ayuntamientos, han estado más vinculados a la salubridad pública y a la seguridad, y tenían por objetivo su retirada de las calles para evitar que generasen enfermedades o pusieran en riesgo la seguridad de las personas.

 

En la última década esta consideración ha ido progresivamente cambiando y los animales son considerados seres sintientes que necesitan ser atendidos y recogidos con garantías sin poner en riesgo su protección y bienestar.

 

Ha trascendido también la relación de las personas con los animales. Ya no son considerados como herramientas de trabajo, sino como seres vivos que cubren muchas de las necesidades afectivas que esta sociedad, cada vez más individualista y deshumanizada necesita. Los animales aportan cariño y compañía pidiendo a cambio tan sólo un poco de gratitud.

 

Los caballos en particular, también están apoyando a niños y niñas y personas con necesidades especiales y son una verdadera terapia para ellas.

 

La romería del Rocío es de las más multitudinarias en Andalucía y el tránsito de caballos y bueyes a la aldea es enorme. Los peregrinos y peregrinas han ido aumentando y a día de hoy hay hermandades con más de 3000 caballos.

 

Por todo ello es importante reforzar el seguimiento y control de los animales por parte de las instituciones responsables de la buena marcha del Plan Romero. Además de informar sobre los puntos de control veterinarios que haya en el camino, deben también aportar información de carácter preventivo y exigir que los jinetes se responsabilicen de atender las necesidades de los animales.

 

En muchos casos las personas que llevan los caballos no tienen contacto con ellos hasta que llega la romería, y no conocen ni son conscientes de los cuidados que necesitan. Por todo ello es prioritario que se asesoren y pidan información en los puntos de control y sobre todo respeten los periodos de descanso, y comida de los animales, así como que utilicen aperos que no los dañen durante el recorrido. Una vez en la aldea tampoco debe someterse a los animales a un estrés innecesario y cuidar su bienestar toda la estancia.

 

 

Es un privilegio para los romeros y romeras transitar unos días por espacios de gran valor ecológico como Doñana y tenemos que tener el  respeto y la responsabilidad necesaria para mantenerlos limpios y libres de residuos.

 

La cultura de usar y tirar no es compatible con la conservación de nuestros espacios naturales y esto hay que hacerlo extensivo a tradiciones arraigadas como las romerías. Antiguamente el consumo se hacía sobre la base de productos con menos envoltorios, envases plásticos, etc. Hoy en día se hace un despliegue de cubas para recoger residuos, contenedores de vidrio y sin embargo algunos de los caminos y zonas de pernocta terminan descuidados y llenos de basura.

 

Esta situación no se puede resolver únicamente poniendo cubas y bolsas sino que hay que profundizar en el dispositivo y dar un paso más. Hay que hacer un trabajo de concienciación y sensibilización con las Hermandades para que contribuyan a reducir los residuos generados y a estar vigilante con el trato que reciben los animales que forman parte de la misma.

 

Este año me gustaría hacer un llamamiento especial a las mujeres romeras y a la gente joven. Las asociaciones protectoras de los animales están constituidas en su mayoría por mujeres y también por muchas personas jóvenes. No voy a entrar en las razones de esta circunstancia porque entiendo que son muchas y objeto de otro artículo específico. A ellas lanzo un llamamiento para que impulsen con fuerza y motivación la protección y el bienestar de los animales, caballos, bueyes, etc., en este Rocío, tanto con mensajes de concienciación e información como denunciando aquellas situaciones que pongan en riesgo a los animales porque sólo desde la responsabilidad compartida seremos capaces de prevenir y corregir los malas prácticas con los animales.

 

Bajo el lema #YotambienPeregrino el año pasado animamos desde el Colectivo Andaluz contra el maltrato animal y EQUO a vivir una romería del Rocío en la cual el caballo adquiriese el papel de peregrino y que los romeros y romeras empatizasen con los animales recordando que ellos tienen las mismas necesidades que nosotros. Esta simbiosis entre jinete y caballo puede ser además una manera de volver a aproximarnos como seres humanos a la conservación y cuidado de la naturaleza y a la humildad y al respeto por el resto de especies que habitan nuestro planeta.

 

Este año animamos a romeros y romeras a que adornen a los caballos con una cinta que nos recuerde en todo momento que ellos también peregrinan y que sin ellos el privilegio de conectar en primavera con los caminos y veredas de las provincias de Huelva, Sevilla y Cádiz sería sencillamente imposible.

 

Las romerías y las celebraciones de primavera en Andalucía están muy vinculadas a la tierra, a la agricultura, a dar gracias por las buenas cosechas y, en definitiva, son ofrendas a la madre Naturaleza que pueden convertirse en una oportunidad para volver a conectar con nuestro entorno.

 

 

Isabel Brito

Coportavoz de EQUO en Huelva

 

 

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