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Mario Asensio
Jueves, 10 mayo 2018 | Leída 144 veces
Gran concierto en Las Cocheras

El Kanka sonríe a la vida en la UHU

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El malagueño sacó de su chistera de buen rollo y brillante calidad musical una buena representación de su repertorio, formada por canciones de cuidadas letras y distintos ritmos, con las que un público entregadísimo y participativo de principio a fin cantó sin dejarse una sílaba atrás, bailó y tocó las palmas con salero, saltó con libertad, se emocionó sin medida y como el artista, sonrío a la vida.

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El Kanka sonríe a la vida para que ésta le sonría y esta filosofía no le ha ido mal, porque ha hecho méritos de sobra para tener un sitio propio en el siempre complicado mundo de la música. Es de los artistas que transmiten y tocan la fibra, fiel a un estilo con una gran riqueza, que toman partido ante la realidad y la cuenta sin tapujos, que no se enfrasca ni encorseta ni se vende a granel, auténtico y original como pocos. Anoche en Las Cocheras lo [Img #202340]demostró, con su sello propio de buen rollo y verdad, contagió el positivismo que rezuma hecho música artesana de altura y fue un gran regalo dentro del ciclo Cantero Rock de la Universidad de Huelva, que siempre apuesta por lo excelente para un público que dio la talla ante la magnitud del soberbio espectáculo que disfrutó.

 

El artista malagueño se puso al servicio de la causa de vivir de lo que se vive y con profesionalidad sacó de la chistera de todo y bueno con la combinación de su elegante y guasona voz y su certero toque de guitarra. A veces sonó tranquilo y melodioso y poético, otras rítmico, onomatopéyico y rapero, gitano y flamenco, llevado por compases brasileños o peruanos, de vals, por las raíces andaluzas, por el bolero, la rumba o el pop más particular, por el ambiente de feria y verbena, por el espacio íntimo, por el mensaje que cala y te hace reflexionar con fina letra bordada en armonía.

 

En dos horas de show musical con tintes humorísticos, El Kanka, acompañado por el virtuoso Álvaro Ruiz y el rítmico Manín, ambos igual de ‘buenrrollistas’ y cantores de apoyo, desgranó gran parte de las canciones de su último disco, ‘El arte de saltar’, fiel reflejo del subidón que ha dado su carrera en los dos últimos años. Cerró el recital con ‘Desde Lejos’, el tema que fue grabada con la comparsa de Martínez Ares, que quedó de lujo a tres [Img #202342]voces y el refuerzo extra del público. Pero también expresó su declaración de intenciones profesional con ‘Para eso canto’, mostró el aire brasileiro del canto a la belleza natural de ‘Por tu olor’, que en el disco es un dúo con Jorge Drexler, se poseyó del nervio de Los chunguitos o los Chichos para repudiar los fanatismos con ‘Demasiada Pasión’ o con ritmo andino retratar lo mucho que consigue y lo poco pero esencial que no el dinero en ‘Triste trofeo’.

 

Del su reciente trabajo también cantó canciones de autoayuda y positivismo como ‘Sí que puedes’, con ukelele en mano, o ‘Tienes que saltar’, como un mantra; encuentros amorosos como la romántica ‘Quién me mandaba a mí’ o más ‘alegre-sexuales’ como ‘Después de esta mañana’ o como se ve el mundo tras un orgasmo. Sin olvidar su ‘Andalucía’, todo un himno y fiel reflejo de cómo son los andaluces y su tierra.

 

También se proyectaron un buen número de temas del disco ‘De Pana y Rubí’, como los dulces ‘Querría’ o ‘Para quedarte’, el vaivén colectivo de ‘Instrucciones para bailar un vals’ o la oda a los defectos que también enamoran de ‘Me gusta’, o el ritmo frenético de 'Ante la duda'.

 

De ‘El día de suerte de Juan Gómez’ rescató la proclama contestataria de ‘A desobedecer’, el inigualable ejercicio de gula de ‘A dietas de dietas’, la pincelada fina de un amor sin condiciones en ‘Vengas cuando vengas’, ‘No jodan la marrana’, 'Me alegra la vista' y la obra maestra ‘Volar’.

 

Tampoco olvidó su primer trabajo ‘Lo mal que estoy y lo poco que me quejo’, con la canción del mismo nombre, que hizo saltar y cantar al respetable, la demandada momentos antes desde la fila 10 rozando el ‘spoiler’ de ‘Canela en Rama’ o ‘Qué bello es vivir’ y sus inspiraciones y exhalaciones.

 

Y así una a una fueron respiradas y vividas, bailadas, cantadas y disfrutadas las canciones que llenan el alma interpretadas por el El Kanka, que dibujó un paisaje completo de la vida y una forma de mirarla muy a tener en cuenta.

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