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Israel Arias / Agencias
Sábado, 10 febrero 2018 | Leída 47 veces
crítica de cine

Una vida a lo grande: ¿Qué tamaño tiene una gran idea?

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Enorme en su idea inicial, irregular en su desarrollo, Una vida a lo grande (Downsizing) es la nueva película de Alexander Payne en la que el director de títulos imprescindibles como Entre copas o Nebraska presenta un futuro bastante cercano en el que la humanidad ha encontrado una solución extrema, y realmente original, para paliar algunos de sus problemas capitales.

Se trata de un grupo de científicos nórdicos que ha ideado un sistema que permite reducir considerablemente el tamaño de las personas hasta convertirlas en seres diminutos.

 

[Img #194928]

 


Y, en otra muestra más de su naturaleza -de las muchas con las que ya cuenta nuestra historia real- la humanidad consigue darle la vuelta al hallazgo e integrarlo en el sistema imperante. Así, lo que fue concebido como una revolución ecológica para combatir el calentamiento global, la pobreza y el saqueo de recursos naturales del planeta, pronto se convierte en la coartada perfecta para que quienes no disponen de muchos recursos puedan vivir como ricos, entregados al lujo y al consumismo más salvaje... pero en miniatura.

 

Una premisa genial que Payne y Jim Taylor, su colaborador habitual, plantean con mucho acierto en la primera y fasciante hora -hilarante el proceso de miniaturización- de una película que va perdiendo fuerza y colmillo a medida que la ingeniosa sátira se ve, de forma abrupta a veces, acorralada por otros discordantes y ruidosos elementos. Especialmente irritante resulta el romance del protagonista, Matt Damon, que, más allá de la efervescente presencia de Hong Chau, poco o nada aporta a la cínica distopía menguante que tan bien se había construido.

 


Pero incluso en su deriva final, el ácido y valiente Payne continúa soltando algunos certeros rejonazos a las multinacionanes, al sistema y también a nuestro individualismo, es decir, a todos los que, más grandes o más pequeños, seguimos desde nuestras jaulas -de oro o de hojalata- corriendo sin descanso para hacer girar la gran rueda que, más pronto que tarde, arrasará con todo.

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