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Lorena Martín Montilla
Lunes, 15 enero 2018 | Leída 168 veces
COACHING PERSONAL

“Positíva-TE”

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TÚ puedes; TÚ quieres; TÚ vales; TÚ eres capaz; TÚ lo vas a conseguir. Si no logras recordártelo cada día, escríbelo y déjalo en un lugar fácilmente visible. Repite, cuando empieces a vivir cada mañana, que tus sueños deben ser mayores que tus miedos y, si es difícil el camino que te lleva a ellos, tienes que saber que vas en la dirección correcta.

“Dentro de veinte años estarás más decepcionado por las cosas que no hiciste que por las que hiciste. Así que suelta las amarras. Atrapa los vientos alisios en tus velas. Explora. Sueña. Descubre”. Mark Twain.


TÚ puedes; TÚ quieres; TÚ vales; TÚ eres capaz; TÚ lo vas a conseguir. Si no logras recordártelo cada día, escríbelo y déjalo en un lugar fácilmente visible. Repite, cuando empieces a vivir cada mañana, que tus sueños deben ser mayores que tus miedos y, si es difícil el camino que te lleva a ellos, tienes que saber que vas en la dirección correcta. Porque lo fácil, lo que no presenta problemas, lo que no nos hace reflexionar, seguramente no sea lo más correcto; sin querer, acogiéndonos a la seguridad y la complacencia, podemos optar por aquello que nos resulta más cómodo pero que nos aleja de nuestras metas, del camino adecuado sólo porque en él no vamos a encontrarnos piedras. Pero son esas piedras, esos obstáculos, los que nos hacen crecer, lo que nos hacen mejores y más fuertes. Nunca alguien se transformó sin haber paladeado el amargor de la equivocación, de la frustración o la decepción. 


[Img #193175]El temor al fracaso, al sufrimiento, a volver a encontrarnos con un pasado hiriente nos hace pequeños; nos sentimos minúsculos, atrapados, encadenados con cuerdas invisibles. Y es, en esos momentos, cuando tenemos que encontrar motivos, fuerza y ganas de tocar el cielo sin importar lo lejos que pueda estar.


Se trata de POSITIVARNOS y reencontrarnos con esa fuerza interior que nos diferencia; la vida nos presentará dificultades pero nosotros somos lo que decidimos cómo encajarlas. Y, para conseguirlo, tenemos que automotivarnos, darnos poderosas razones para continuar, para levantarnos, para luchar. Inúndate de pensamientos positivos porque si lo crees, si realmente lo crees, puedes conseguir que cada día sea el más maravilloso de tu vida.


No es fácil; nada que implique un esfuerzo, un autocontrol, una gestión de las emociones, un cambio de mentalidad y de enfoque lo es. Es arduo, pero merece la pena porque se trata de ti, de tu felicidad. Solemos decir que la motivación es la gasolina del cerebro; una energía positiva que te impulsa a hacer lo que quieres, y si te da miedo… lo haces con miedo, te enfrentas a él y lo vences.


Tus pensamientos van a influir en tu forma de entender el camino y las dificultades que en él te encuentres. Motívate con una visión positiva que te dé la fuerza necesaria para avanzar. De lo contrario, cada problema se convertirá en un muro que, sin querer, tú mismo levantas haciéndolo más peligroso de lo que realmente puede ser. 


[Img #193183]Tampoco podemos evitar que esas ideas que nos perturban, que nos duelen o no asustan, nos asalten de vez en cuando. Y esforzarnos en no pensar en ello, en hacer como si no existieran, tampoco va a ayudarnos. Al contrario, puede acrecentar nuestros temores porque no nos hemos atrevido a mirarlos a la cara. Cuanto más tratamos de no pensar en algo, más difícil nos cuesta olvidarlo así que vamos a enfrentarnos a ello, a aceptarlo y darle solución.


Cambia tu actitud. Ser grandes no es una cuestión de tamaño sino de actitudes. La grandeza es saber levantarse, no rendirse, estar por encima de lo que te falla. Sonríe, ábrete al mundo y a las personas. Reparte energía positiva y la recibirás de la misma manera. Si te agobias, para. Descansa. Respira. Toma aliento. Cambia de sitio. Corre. Libera y descarga. Grita (una vez). Estira. Vuelve a respirar… No te dejes llevar por la ansiedad y el desánimo.


Exprésate. Las emociones y los pensamientos que no se transmiten, que no se comunican, nos van consumiendo, nos hacen sentirnos mal, nos crean inseguridad, frustración y desánimo. Exteriorizar los sentimientos no es un signo de debilidad; todo lo contrario. Es propio de personas con autoconfianza y valientes que verbalizan sus emociones para poder gestionarlas. Habla contigo mismo; escribe en un diario; graba tu voz o recurre a una mano amiga. Cuando expresamos -decimos en voz alta- nuestras preocupaciones esos pensamientos cambian; los hacemos visibles y, por tanto, más fáciles de asumir. Nos ayuda a tomar distancia y perspectiva, a relativizar y encontrarle una enseñanza o lección de vida que nos haga más fuertes.


Motívate cambiando el discurso. Busca el color. Busca la luz. Puedes estar atravesando un mal momento y tener un abanico de problemas que solucionar o, por el contrario, reinterpretar el guion y pensar que estás viviendo una etapa nueva en la que hay retos que requieren lo mejor de ti, tu mejor versión, para hacerte crecer. Se trata de un optimismo que, sin hacerte perder la noción de realidad, te ayude a enfrentarla. Nunca alguien negativo consiguió resolver antes sus problemas; al contrario, los hace más grandes y provoca más consecuencias.


[Img #193180]Libérate de los miedos y de la tristeza. Encáuzalos a través de la escritura, la meditación, el ejercicio físico o simplemente caminando. Recuerda que dar un paseo activará regiones cerebrales que permanecen prácticamente inactivas cuando estamos sentados o acostados. Lo mismo ocurre cuando nos activamos físicamente.


Hazte preguntas y elabora listas. Motívate respondiéndote qué te hace feliz; qué quieres en tu vida. La sensación de vacío, de derrumbe, y la falta de expectativas no pueden bloquearnos. Busca lo positivo que hay en ti y en lo que te rodea, prioriza y establece qué es lo realmente importante. Haz listados con aquello que te gustaría hacer, lo que te podría hacer feliz y, de esa forma, pones en un primer plano las emociones positivas. No importa si tu ritmo es lento, lo importante es que no te detengas.

 

Toma las riendas. Esconderte, dejar que el tiempo pase, esperar a que las cosas lleguen solas sólo va a conseguir que los muros sean cada vez más altos y sólidos. Tienes que asumir el control, ser proactivo, encauzar tu vida. Busca y crea tu camino, plantéate nuevos retos y haz que cada día cuente. Todo ello, para que nos positivice, tiene que ser real. Los objetivos que nos marcamos deben basarse en la llamada regla SMART: específicos, medibles, alcanzables, realistas y se deben alcanzar en un plazo determinado de tiempo. Y en todo ello, hay que marcar primero lo importante por encima de lo urgente. Pocas cosas, en nuestra vida cotidiana, no pueden esperar. No tienes que buscar el momento perfecto para hacer las cosas, para darle un giro a tu vida; simplemente encuentra el momento y esfuérzate para que sea perfecto. 


[Img #193182]Hemos hablado de la escritura y, aunque en la vorágine que vivimos actualmente puede resultarnos difícil encontrar tiempo, plasmar nuestros avances y escribir nuestros logros nos va a ayudar a automotivarnos. Es terapéutico. Escúchate a través de tus palabras. Toma conciencia; descubre cómo vas cambiando, cómo tus expresiones evolucionan y ese problema leído dentro de un tiempo no será más que una anécdota que te servirá para relativizarlo. A la cima nunca se llega sin haberse caído.


De la misma forma que, sin evitarlo, visualizas los temores y las dificultades, puedes hacerlo justo al contrario. Imagínate consiguiendo tus metas, alcanzando éxitos y llenándote de satisfacción, para que las imágenes que te dan fuerza sustituyan a las que te restan energía y sonrisas. Ten siempre un recurso preparado para cuando te asalten los miedos y el dolor. Cámbialos. Di “NO”.Porque recordar no cambia nada; porque pensar en problemas que pueden pasar pero que a día de hoy no existen no evitará nada. Si un pensamiento te produce dolor, acéptalo, piénsalo, extrae de él algo que te ayude y suelta. Si no puedes cambiar las circunstancias, cambia tu actitud.


[Img #193181]Intenta no anclarte buscando explicaciones o respuestas. Es imposible tenerlo todo bajo control. Puedes fallar, puedes caerte, puedes parar, puedes tomarte un día de duelo. Pero a la mañana siguiente levántate con más fuerza. No busques justificaciones para regocijarte en lo fácil. Tienes que estar preparado para esos momentos; puede ocurrirnos que vayamos poco a poco llenándonos de sensaciones negativas hasta que un día necesitemos soltar el lastre. Nos vaciamos y volvemos a andar. Tu lista de motivos te ayudará.Piensa que tienes que vivir cada día; un día más de calendario es un día menos para ti. No mires atrás preguntándote por qué; mira al futuro y preguntante por qué no.


Inspírate en los pequeños detalles. Ayuda. Sé amable. Sonríe. Abraza. Implícate. Centra tus esfuerzos en sanar; en olvidar; en perdonar; en buscar razones y no excusas; en aceptar y buscar lo positivo. Dale tu mejor sonrisa a los problemas; los harás más débiles. No les des el único poder que tienen: tu atención. Y, sobre todo, quiérete. Sé dueño de tu vida, valórate y, si a tu alrededor no están a la altura, no merece la pena. Como solemos decir en coaching, si la vida te da un palo, hazte una escoba y vuela…

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