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Ricardo Ubric
Lunes, 15 enero 2018 | Leída 160 veces

Más depresión que transición

Marcar como favorita

Podría pensarse que tras sobrevivir con el agua al cuello en el apartado económico y deportivo en las dos anteriores temporadas en Segunda B la presente iba a ser la de la ilusión porque llegara la estabilidad institucional y porque el Recre pudiera estar luchando por cotas más altas en la clasificación. Pero nada más lejos de la realidad: a la plantilla se le deben nuevamente varias mensualidades y jugar el ‘play-off’ parece cada vez más una quimera. El equipo no da la sensación de estar muerto, pero sí agarrotado, sin chispa y mentalmente sin motivación porque, como diría aquel cuando la parienta le pilla en una situación comprometida, ‘esto no es lo que parece’.

Hay que tener en cuenta que por nombres el Decano en verano era de los favoritos a todo, por lo que, como ya he escrito en más de una ocasión, a la directiva y a la dirección deportiva se le pueden poner pocos peros este año. Que jugadores llamados a ser diferenciales en Segunda B, como Casado, Carlos Calvo, Santi Luque o Gorka Santamaría no hayan aportado prácticamente nada desde su llegada es achacable simplemente a ellos. En cuanto al cuerpo técnico, pues quizás hay que darle el tirón de orejas de empecinarse en situar a Jonathan Vila o no contar con Antonio Domínguez (el año pasado cuando tuvo minutos fue un cañón), pero pare usted de contar. Casi todos los futbolistas han tenido sus oportunidades en estas 21 jornadas del campeonato y el Recre apenas nunca ha dado la sensación de ser un conjunto compensado y reconocible. Si acaso en los cuatro primeros partidos de la etapa de Ángel López en el banquillo, pero más por la garra y el objetivo de dejar la portería a cero que por la misión de hacer un buen fútbol. Y es que el único triunfo solvente llegó ante el Mérida, ya que frente al Córdoba, el Marbella y el San Fernando no habría sido descabellado que el resultado final fuese de empate porque todos ellos también tuvieron claras ocasiones de marcar.

 

Ahora viene un calendario a priori más amable y el Decano viene de ofrecer dos imágenes medianamente dignas contra el Cartagena y el Murcia, pero viendo la tabla casi que mejor sería amarrar cuanto antes la permanencia que ponerse a pensar en el ascenso. No es que haya que descartarlo todavía al cien por cien, y más si al final llegan dos o tres refuerzos que den el salto de calidad en el mercado invernal, pero al final también ya es cuestión de matemáticas, de ir contrarreloj, de no tener margen de error y de ser realistas y objetivos: de 51 puntos que restan por disputarse el Recre debe sumar prácticamente 40. ¿Es o no casi imposible? Así que lo que nos queda es mirar el partido a partido y si nos sobran siete u ocho jornadas del campeonato, que en breve lo mismo habría que ir firmándolo, por favor no caigamos en el maldito error de casi siempre en este club. Habría que ir planificando con tiempo el próximo proyecto y saber los jugadores con los que te vas a quedar y, sobre todo, adelantarte en el mercado a tus competidores tratando de fichar a los mejores de la categoría. No puede ser que cada verano esto sea lanzar una moneda al aire y a finales de agosto acelerar para tratar de cuadrar de manera medianamente decente la plantilla. No, y mil veces no, a improvisar otra vez. Juanma López ya ha dicho que seguirá más tiempo tirando del carro y Gabriel Cruz no arreglará lo de Hacienda hasta que empieza a oler a elecciones municipales, así que al menos en la parcela deportiva Manolo Zambrano y Manolo Toledano deben coger el toro por los cuernos y tratar de que el Recre mantenga una buena base de futbolistas del actual plantel y después llegue más calidad que cantidad para los puestos determinantes. Además, a la gente de la casa hay que verla para que la cantera, ya que no cobra, vea que puede dar el salto en cualquier momento y tenga ilusión en su día a día. Total, si para ir toda la liga entre el puesto 10 y el 15 seguramente los Víctor Barroso, Iván Robles, Misffut y algún otro no desentonarían en Segunda B.

 

Es verdad que no es normal lo del Recre de este año viendo el potencial que tiene. Por mucho que lo dijera en un par de ocasiones Javier Casquero en rueda de prensa, es mentira que los futbolistas se sintieran presionados por lograr resultados en los partidos que disputaban en el Nuevo Colombino. La afición disparó sus dosis de ilusión y de compromiso con el Decano y no ha pitado al equipo en ningún momento pese a estar muy lejos en la tabla de las expectativas creadas. Lo de superar los diez mil socios en Segunda B es una pasada. Y la prensa tampoco ha hablado esta campaña de ascender sí o sí y ha estado comprensible con los nuevos dueños y con aquello de que había que darle tiempo al equipo por comenzar casi de cero con más de 15 fichajes en verano. Aquí lo que pasa es que los futbolistas han pasado ellos mismos a marcarse una presión y una responsabilidad excesivas desde el minuto cero. La mayoría de ellos, convencidos lógicamente por la verborrea de Juanma López, vieron esta temporada fundamental en sus carreras deportivas, y a nivel moral les ha pesado no estar dando la talla desde que comenzó el campeonato. Ellos se veían luchando hasta el final por ascender y jugando la próxima campaña en la categoría de plata o con el Recre o con otro equipo, y sin embargo casi ninguno está pasando del aprobado raspado, así que ofertas no van a sobrarles.

 

Ahora corren el riesgo de pasar de la sobreexcitación a un estado de depresión deportiva al que se uniría el de los impagos. Y eso lógicamente podría afectar al rendimiento del equipo. Ángel López debe cargarles las pilas, motivarles de nuevo, y tratar de encadenar una buena racha de resultados para zanjar cuanto antes los deberes de la permanencia. Es una temporada de transición. Es así de duro pero es la realidad. No hay que hacer castillos en el aire. Hay plantillas mejor confeccionadas. Algunas debido a que han podido tirar de talonario y otras porque han sabido mantener la plantilla de años anteriores. El caso es que el Recre ha querido crecer demasiado de golpe y, aunque por nombres había equipo para meterse arriba, ha faltado una idea colectiva definida de juego, veteranía en el campo en muchos partidos (el Decano ha desperdiciado hasta seis encuentros en los que se puso por delante en el marcador) y futbolistas de esos capaces de ganar un encuentro. Cuando el vestuario mira la clasificación prácticamente tira ya la toalla y ve que el año de la ilusión está siendo el de la decepción. Queda un mundo por delante, 17 partidos, y ya habrá tiempo de hacer valoraciones más generales. Aún da tiempo para casi todo pero también para casi nada. 19 goles a favor en 21 partidos es una cifra decepcionante. Así no se puede aspirar a subir ni por asomo. Así que ahora todos sólo debemos pensar en el Badajoz. Es casi una final. Muy importante por muchas cosas. Al tiempo.

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