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Bernardo Romero
Domingo, 14 enero 2018 | Leída 931 veces
My crazy nature estará en la galería de la calle Berdigón hasta febrero

Adriana Schlittler, desnuda en La 13

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La tremenda galería onubense abre su temporada anual con una instalación que en principio pudiera parecer inquietante, pero que al final te deja en la memoria esa tristeza salvaje que inevitablemente contiene la soledad. 

[Img #193131]Adriana Schlittler se ha retratado a sí misma tal como es, revelando su naturaleza alocada, como enfatiza desde el título de la muestra, y desde todos los ángulos posibles además, rodeada de paisajes hermosos, donde salta o danza al compás del viento, o realizando un vertiginoso vuelco en la siguiente sala, haciendo públicos sus análisis clínicos, o mostrándonos el control exhaustivo de su peso durante un periodo determinado de tiempo, que muy probablemente se corresponda con las radiografías, colonoscopias y otros elementos que es de suponer que vienen a narrar esas otras soledades más dramáticas que son aquellas en las que realmente uno está total y absolutamente solo. 


El laboratorio de un hospital, es uno de esos lugares en los que nos enfrentamos con nuestras debilidades, y de ahí han salido buena parte de las pistas que Schlittler nos da para que intentemos entender ese mensaje que al menos nosotros creemos haber podido captar, la desprotección que implica la soledad en la que al fin y al cabo todos vivimos.


Fotografías y poemas visuales, objetos sabiamente ubicados con los que la artista ofrece al espectador su visión más personal de lo que la rodea, su naturaleza alocada, su violencia gestual pero siempre su lado más íntimo, todo aquello que intentamos ocultar, ella lo utiliza para escribir, narrar en un único soneto bien medido, su estado del alma, su estado más natural y salvaje, locamente salvaje. Y de aquí, nuevamente, en otro giro este sí anunciado, al lado más sumiso y desamparado de la creadora, su inevitable desnudez.


[Img #193143]Adriana Schlittler se ha colocado un vestido azul estampado con mil flores, le ha ido dando unas tijeras a quienes asistieron a la única actuación en el acto inaugural –debería haberse grabado y mantener la cinta en una continua proyección a lo largo de todos los días de la exposición- y se ha dejado desnudar retazo a retazo, sometida como cualquiera lo pueda estar al entrar en un centro hospitalario. Sumisión es la palabra. 


Otros rastros que podemos seguir a lo largo del recorrido por las salas de la galería, son los del tiempo perdido en una piruleta rota, o el renacer en forma de ramo de flores que emergen de unos zapatos con calcetines que un día abrigaron los pies de un alma cándida. Adriana desnuda, sin el menor sonrojo, valiente y decidida a pesar de la fragilidad que muestra en ese menudo cuerpo con un complejo recorrido vital, como el de todos, pero ella lo ha narrado en un poema escrito sobre el suelo y las paredes de una sala de exposiciones. Expuesta pues. Desnuda y bien visible. Ella, y su soledad.
 

Por Bernardo Romero

Fotografías: Facebook La 13, Dadá Trouch Gallery

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1 Comentario
Fecha: Domingo, 14 enero 2018 a las 17:57
Pinkerton
Da gusto esto del Arte pero ya puestos podrían haber ofrecido un chocolatito con calentitos.

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