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Lorena Martín Montilla
Lunes, 4 diciembre 2017 | Leída 124 veces
COACHING PERSONAL II

“Cuando algo malo nos pasa…”

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Un discípulo le preguntó a su maestro: “¿Cómo puedo alcanzar la sabiduría?” El maestro respondió: “A través de las buenas elecciones”. “¿Y cómo conseguiré tomar buenas elecciones?”, preguntó el pupilo. “De la experiencia”, dijo el profesor. “¿Y cómo obtengo esa experiencia?", inquirió el estudiante. “De las malas elecciones”, sentenció el maestro. (Roger Walsh).

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No es fácil afrontar una situación que, de repente, nos hace mirarnos al espejo y enfrentarnos cara a cara con nuestros miedos, con nuestros fantasmas. No es sencillo hacerle frente a los momentos de incertidumbre, de [Img #190857]pérdida, de cambio repentino en una vida que cuanto más estructura y ordenada esté más seguridad nos reporta. La estabilidad, el orden, la rutina nos transmiten tranquilidad porque nos dan sensación de control y, de esta forma, evitamos que se abran grietas en nuestra vida. Sin embargo, no podemos impedir que lleguen las situaciones de tensión, de cambios de ritmo, de reflexión, de replanteamientos, de pérdidas y de duelo. Pero no olvidemos que, a veces, para conseguir la estabilidad necesitamos haber caminado sobre rocas.


La equivocación, el error, son necesarios. Dejar que las cosas pasen para hacerles frente es el mayor estímulo que podemos encontrar para superarnos y descubrir todo lo que somos capaces de hacer. Y cuando las elecciones que tomamos no resultan ser las mejores, cuando algo malo nos pasa, es cuando tenemos que concentrar nuestros esfuerzos para descubrir las enseñanzas que nos deja e integrarlas en nuestra vida. Como decía el maestro del relato de Roger Walsh, la sabiduría es fruto de la experiencia, y la experiencia nos la brinda las lecciones que aprendemos tras los fallos, tras las peores vivencias… El coaching nos recuerda que no podemos controlar el viento, pero sí podemos saber en qué dirección  sopla y ajustar las velas.


… ¿y cómo podemos mirarnos en ese espejo y enfrentarnos a las situaciones que nos generan sentimientos negativos?...
-    Puedes de dejar de bailar. Nuestra elección de ser felices, de contemplar la felicidad como un estado, una manera de entender la vida, no implica que tengamos que reprimir nuestras emociones ni pretender acallar las voces que nos gritan desde nuestro interior. Los momentos de dificultad hay que asumirlos, vivirlos y acogerlos [Img #190858]como un impulso que nos volverá a dar alas cuando los superemos. Es necesario un paréntesis de rebelión interna para así apreciar los momentos plenos y valorar tu camino de felicidad. El baile puede detenerse para tomar aliento y poder seguir el ritmo.


-    Se aprende de lo que mueve tus cimientos. Los grandes errores, las situaciones más duras, los acontecimientos inesperados que te obligan a reaccionar, son las vivencias que nos van a dejar las mayores lecciones de vida. Porque las equivocaciones y las dificultades nos hacen reflexionar y cambiar el prisma desde el que miramos, establecer prioridades, explorar caminos y moldearnos para llegar a nuestros objetivos. Como recoge una frase habitual sobre coaching: aprender es siempre un regalo aun cuando el maestro sea el dolor.


-    No permitas que el miedo te paralice. No puedes cambiar aquello que ha sucedido. No puedes lamentar un error cada día. Debes evitar concentrarte en lo negativo y seguir alimentándolo. No puedes permitir que te paralice, que te impida seguir avanzando. La equivocación, el dolor, nos dan la opción de aprender, de superarnos, y eso se consigue a través del cambio que debemos protagonizar cuando nos enfrentemos a ese miedo. Tenemos que ser capaces de decidir cómo nos va a afectar y de qué forma integramos esas vivencias en nuestra vida. Cuanto mayor es la dificultad, mayor será nuestra victoria.


[Img #190859]-    No te autoengañes. Cuando algo malo nos pasa, no hay que intentar minimizarlo (tampoco darle más importancia de la que tenga) ni mirar hacia otra dirección porque esa represión hacia nosotros mismos hará que seamos incapaces de superarlo. No podemos autoconvencernos de que no ha pasado nada ni aparentar fortaleza; esas máscaras sólo nos facilitarán el camino un tiempo, pero el dolor, el malestar seguirá estando en nosotros si no lo afrontamos. Te defines más por aquello que hayas superado que por los éxitos que hayas conseguido.


-    Los monstruos no existen. Las situaciones de estrés generadas por los momentos de dificultad pueden cambiar la percepción de nuestro entorno, de las personas que nos rodean, de nosotros mismos. Cuando pasamos por una situación complicada la realidad que vivimos es en parte creada por el dolor, la ansiedad o el miedo que sentimos. Nos configuramos “nuestra realidad”; conversamos con nosotros mismos; nos convencemos de lo que queremos (o de lo que no queremos). Eso nos aleja de la verdad a través de una visión parcial de la situación que vivimos. Que alguien nos haya fallado no significa que todos los que te rodean vayan a hacerte daño. Y recuerda que el proyecto más importante de tu vida eres TÚ.


-    Creces sin ser consciente. Compara tu yo-pasado y tu yo-presente. Pararse y mirar hacia detrás nos ayuda a tener perspectiva, a ser conscientes de nuestra propia evolución. Aquello que nos obliga a reaccionar, a tomar partido y a enfrentarnos a los problemas, nos hace crecer, madurar, aprender. Y aunque en esos momentos de oscuridad no seamos capaces de verlo, toda situación de conflicto, de tensión, de duelo, nos da la oportunidad de descubrirnos, de cambiar nuestra perspectiva, de mejorar, de valorar lo importante, de apreciar lo que tenemos, [Img #190860]de adquirir sabiduría y experiencia. Y, todo ello, nos hará crecer personalmente. Si miras tiempo atrás y te sitúas en un momento concreto de tu vida, verás que el yo-pasado era diferente al yo-presente; y podrás dibujar un perfil bastante distinto tomando conciencia de tus avances. TÚ decides; TÚ marcas la diferencia.


-    Tolera la frustración y encáuzala. No siempre conseguiremos lo que deseamos, tal y como queríamos, en el momento que pretendíamos o de la forma que pensamos. Otras personas toman decisiones que nos afectan y nos sentimos impotentes por no poder cambiarlo. Esa frustración hay que saber tolerarla; tenemos que dominarla, no ella a nosotros. Debemos encauzarla para que nos llene de fuerza, de motivación, y no de ira y desesperación. No es fácil, pero el mayor regalo que nos brinda la frustración es el conocimiento y el control de las emociones. Si el camino no nos lleva donde queremos, cambiemos el recorrido pero no el destino que nos hemos marcado.


-    El pasado no va a definir tu futuro. Que algo haya sucedido no implica que vuelva a repetirse. Si hemos fallado, no supone que cometamos el mismo error. Si hemos perdido, no significa que no podamos ganar. El futuro no lo determina el pasado sino el aprendizaje que ponemos en práctica en el presente después de las experiencias vividas. El mayor error es no disfrutar el presente por un pasado que no estará en tu futuro. Aprende de él y suéltalo. Tenemos que convencernos de que si una situación vuelve a suceder estaremos más y mejores preparados para afrontarla. Tendremos la oportunidad de hacerle frente de forma más inteligente. Un problema sólo es un problema si no nos atrevemos a buscar la solución. Y, a menudo, la mejor solución no es la más fácil. Si el sendero es difícil suele significar que vamos en la dirección correcta.


Los grandes cambios, el mayor crecimiento personal, las mejores elecciones, siempre vienen de la mano de grandes tempestades. De temblores que dejan ver nuestros cimientos. De huracanes que nos desnudan. Pero nada de eso es el final; simplemente se trata de un nuevo comienzo…

 

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