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Lorena Martín Montilla
Lunes, 13 noviembre 2017 | Leída 167 veces
Coaching Personal > InspíraTE. DesafíaTE. ReivéntaTE.

La respuesta eres tú

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“Sin miedo, lo malo se nos va volviendo bueno. Las calles se confunden con el cielo. Y nos hacemos aves, sobrevolando el suelo; así, sin miedo. Si quieres las estrellas vuelco el cielo. No hay sueños imposibles ni tan lejos”. Versos hecho música en la voz de la cantautora Rosana. Una oda al optimismo, a la libertad, abriendo el camino a lo queremos ser.

[Img #189443]Si algo nos une, nos acerca y nos hace iguales al margen del camino de vida que hayamos elegido es precisamente el querer sentirnos bien, en definitiva, ser felices para disfrutar del día a día, del minuto, del momento. Canciones -como la de Rosana-, poemas, películas y libros se recrean en cómo conseguir ser felices, qué debemos hacer y cuál es la ruta más apropiada para conseguir convertirnos en un YO FELIZ. Estrategias y planes que nos van a ayudar -según nos dicen- a encontrar el camino del bienestar.


Pero todo eso nos conducirá, muy probablemente, a una senda bastante alejada de nuestro objetivo. No encontraremos las respuestas que buscamos porque desde el principio estábamos equivocados. Esas respuestas no hay que intentar encontrarlas fuera, en un consejo amigo, en alguien que te describe teatralmente cómo puede ser una vida ideal, en una enseñanza de fábula; las respuestas están en cada uno de nosotros. Cada persona es única, especial; tenemos inquietudes que nos hacen diferentes y cualidades que, en su conjunto, nos dibujan como seres irrepetibles.


En nosotros mismos están todas las repuestas, sólo hay que saber encontrarlas a través de las preguntas adecuadas. Ser feliz no debe ser una opción, sino una forma de entender la vida; no es una meta, es una condición. Nos equivocamos al esperar que algo suceda para que nos devuelva la felicidad robada; ese YO INFELIZ va dejando pasar los días, hastiado y desencantado haciendo quinielas mentales sobre lo que puede hacer y lo que podrían decirle para sentirse mejor. Nuevamente nos equivocamos.


[Img #189445]Nuestra felicidad no depende de nadie; nada más que de nosotros. No podemos condicionar nuestra estabilidad, nuestra serenidad, nuestro equilibrio interior a lo que digan, opinen, piensen, hagan otras personas. Sólo conseguiremos ese estado de bienestar si somos conscientes y estamos convencidos de que no necesitamos a nadie para sonreír; nosotros somos lo suficientemente especiales, tenemos un valor supremo que tenemos que potenciar y eso nos llevará a hacer, crear, caminar, idear, conocer… Eso nos hará más fuertes porque también minimizará nuestros miedos.


Porque ser feliz también es saber cómo afrontar los episodios más oscuros. Encontrar la luz cuando nadie más lo hace. No podemos evitar que pasen cosas a nuestros alrededor; no podemos controlar lo que hagan y digan los demás pero sí podemos elegir la forma en la que nos afecte y cómo vamos a afrontarlo. Podemos vivir más felices si asumimos que no podemos mantener el control sobre todo; que no podemos dedicar nuestro tiempo en pensar en supuestos y en tiempos pasados. Pero en nuestra mano sí que tenemos la opción de decidir si algo nos va a inquietar, a entristecer o a llenarnos de energía. En nosotros está ese poder; esa automotivación, ese convencimiento, ese autocontrol. No podemos evitar que las cosas pasen pero sí en qué manera vamos a integrarlas en nuestra vida.


Tampoco podremos ser felices con nadie ni en ninguna situación si no estamos en armonía con nuestro YO. Hay que entender que somos seres completos, plenos, y que tenemos que encontrar la felicidad en nuestra propia compañía, orgullosos de nuestra identidad. Porque sólo si somos felices estando en conversación interna con nosotros mismos (aceptando, cambiando y superando) podremos ser felices con los demás.


[Img #189444]Ese camino no es fácil porque en él nos encontramos las piedras de la autocomplacencia, el lamento o la comodidad de esperar. Se trata de aprender a controlar nuestras emociones para que nadie las manipule; se trata de concebir la felicidad como un camino, no como un destino. Es importante que a todo aquello que nos haga daño le quitemos el único poder que tiene sobre nosotros: nuestra atención, nuestros pensamientos, nuestro tiempo.


En nosotros hallaremos las respuestas a lo que queremos realmente ser y dónde queremos estar. Porque la felicidad va acompañada de decisiones, y esas decisiones las tenemos que tomar siendo conscientes de nuestro yo y a partir de ahí fijarnos nuevas metas que supongan un cambio, un punto de inflexión en nuestra vida para crecer, para mejorar, para superarnos, para reinventarnos. No hay que conformarse con lo que necesitamos, con lo que está escrito, con lo que se espera de nosotros sino luchar por lo que merecemos y por lo que nos haga sentir bien, en serenidad y equilibrio interior. Tan sólo hace falta hacer las preguntas apropiadas e indagar en nosotros mismos para darnos cuenta de ese potencial, de esa alma que nos hace especiales. Porque no podemos pretender estar felices siendo alguien que no somos, fingiendo, teatralizando, actuando, asumiendo roles que no encajan con nuestra personalidad.


También es cierto que no podemos mantener un permanente estado hilarante pues también necesitamos nuestros periodos de duelo, de introspección, de pugna interna. Pero todo ello siempre debe servirnos para coger impulso. El coaching no tiene las repuestas; el coaching tiene las preguntas que necesitamos. Es una guía que te ayuda a ser lo que tú quieras ser, te enseña a ser tú quien conteste y quien decida para lograr ese cambio que te haga superarte. InspíraTE. DesafíaTE. ReivéntaTE. “Sin miedo, lo malo se nos va volviendo bueno”…

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2 Comentarios
Fecha: Lunes, 13 noviembre 2017 a las 22:49
Lorena Martín
No se me ocurre con qué propósito alguien quisiera sacar un pez del acuario o que alguien intentara que una planta floreciera en una roca... Todo eso está centrado en la adversidad, en la peor versión de las cosas...
Y precisamente se trata de lo contrario, de valorar lo bueno que hay en cada uno, de potenciar lo que nos hace diferentes, lo que nos identifica.
Y se trata de potenciarnos basándonos en nosotros mismos, en lo que somos, en lo que nos caracteriza... no en artificios, no en algo que no nos define o no se adecúe a nosotros... porque eso genera frustración y desengaño...
Quizás alguien quisiera sacar al pez de su acuario para llevarlo consigo... Quién sabe... Entonces pongámoslo en una pequeña pecera que podamos transportar y enseñémosle mundo sin tener que sacarlo del agua...
No vamos a plantar una semilla en una roca pero sí podemos colocarla cerca para así contener la tierra donde nacerá nuestra planta actuando de muro contra los envites y, de esta forma, ayudarla a crecer...
Fecha: Lunes, 13 noviembre 2017 a las 15:36
Raul
Saca a un pez del acuario y dale ánimos para que respire,intenta plantar sobre una roca y riegala todos los días con la esperanza de que florezca algo,en fin,el entorno señores,el entorno.

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