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Agencias
Miércoles, 4 octubre 2017 | Leída 470 veces
en la última sesión del juicio con jurado popular

El acusado por el doble crimen de Almonte reitera su inocencia y espera que "cojan al verdadero asesino"

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17.50 h. F.J.M., único acusado por el doble crimen de Almonte, en el que murieron un padre y su hija de ocho años en abril de 2013, ha reiterado este miércoles su inocencia y ha asegurado que no es el autor de los hechos, así como ha pedido que se haga "justicia" y "se coja al verdadero asesino de Miguel Ángel y María".

F.J.M., único acusado por el doble crimen de Almonte, en el que murieron un padre y su hija de ocho años en abril de 2013, ha reiterado este miércoles su inocencia y ha asegurado que no es el autor de los hechos, así como ha pedido que se haga "justicia" y "se coja al verdadero asesino de Miguel Ángel y María".

 

Durante la última sesión del juicio con jurado popular que se ha celebrado en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Huelva, el acusado ha tomado la palabra al final de la misma y, visiblemente emocionado, ha incidido en su inocencia y en que no cometió los hechos.

 

"No soy el autor de los hechos, solo quiero que se haga justicia por mi bien y que se coja al verdadero asesino de Miguel Ángel y María", ha dicho. "Tan solo pido eso, justicia", ha concluido el acusado, el cual se enfrenta a 50 años de cárcel.

 

La jornada del juicio se ha centrado en la presentación de los informes finales de las partes y, mientras el Ministerio Fiscal ha sostenido que hay "una tupida red" de pruebas contra F.J.M., --aspecto que comparten las dos acusaciones particulares--, la defensa ha remarcado que "no hay ni una sola prueba objetiva" contra él.

 

[Img #186686]En este sentido, el primero en presentar su informe final ha sido el fiscal, Pablo Mora, quien ha remarcado que la "presunción de inocencia queda desvirtuada ante el cúmulo de pruebas practicadas", a la par que ha destacado como "prueba objetiva y determinante" la presencia de ADN del acusado en tres toallas de la casa donde ocurrieron los hechos.

 

Ante esto, ha ensalzado "la solidez" del Instituto Nacional de Toxicología, cuyos peritos destacaron "la calidad y cantidad" del ADN, lo cual consideraban compatible con una transferencia directa del acusado a las prendas.

 

El fiscal ha sostenido en su informe que el acusado, tras los hechos, "se levó y secó" en las toallas y ha explicado que otro de los aspectos a tener en cuenta es que Marianela Olmedo, madre y expareja de las víctimas, dijo en su declaración que lavó esas toallas antes de abandonar la vivienda y que lo hizo con detergente, lejía y agua a 40 grados, descartando que mezclara las toallas con otras prendas o ropa suya.

 

Así, Mora ha explicado que, como indicaron los peritos, el lavado y la lejía, más concretamente, degradan el ADN, lo que, a su parecer, corrobora que "la transferencia fue directa" y no secundaria.

 

No obstante, la defensa del acusado, que ejercen los letrados Francisco Baena Bocanegra y José Ángel Rivera Zarandieta, sostienen que el ADN llegó por transferencia secundaria a las toallas mediante la lavadora al estar en contacto con prendas de Marianela Olmedo, con la que el acusado mantenía una relación sentimental en el momento de los hechos.

 

Respecto al informe, a petición de la defensa, del catedrático de Medicina Legal y Forense de la Universidad de Granada José Antonio Lorente Acosta y el profesor Juan Carlos Álvarez, quienes realizaron un estudio en base a los informes de ADN del Instituto Nacional de Toxicología y de Criminalística de la Guardia Civil obrantes en la causa y apuntan a una transferencia secundaria, el fiscal ha calificado de "sorpresiva" esta hipótesis, la cual "si fuera tan sólida se hubiera hecho mención desde el principio" del caso.

 

Para Pablo Mora hasta "la propia declaración del acusado queda atrapada en sus mentiras e imprecisiones", ya que aseguró que estuvo hasta las 22,00 horas en su puesto de trabajo en el supermercado pero "nadie, salvo su exnovia, lo vio salir" y los dos testigos que iban a caballo ese día por la calle "lo ven en su coche" antes del fin de la hora del fin de su jornada. En este punto, el fiscal ha señalado que en las imágenes del supermercado se le ve antes de las 21,00 horas y "a partir de esa hora se le pierde el rastro".

 

Tras subrayar que todos los psicólogos que han analizado a F.J.M. descartan que tenga patología alguna, el fiscal ha remarcado que el móvil de este crimen fue "pasional" ante los "celos" que tenía el acusado del marido de Marianela Olmedo. Por todo ello, entre otras argumentaciones expuestas, el fiscal ha pedido al jurado un veredicto de condena por "doble asesinato con alevosía y enseñamiento".

 

"Violencia de género"

Por su parte, la letrada Inmaculada Torres, que ejerce la acusación particular de la madre y expareja de los fallecidos, ha asegurado que Marianela Olmedo es la "víctima viva" que queda de estos hechos y ha apuntado que la relación entre el acusado y ésta era de "control" por parte del primero.

 

Asimismo, ha indicado que la expareja y la menor eran "obstáculos" para F.J.M. La letrada ha sostenido que los peritos expertos en violencia de género que han tratado a Olmedo han considerado que éste es "un caso claro".

 

En esta misma línea, Gustavo Arduán, abogado de los padres y hermano del fallecido, ha comenzado su informe asegurando que "Marianela era el móvil y el premio" del acusado, y ha instado al jurado a que "no les generen dudas cosas no probadas" como son, en su opinión, la tesis de la transferencia secundaria, "basada en suposiciones", o el informe del criminólogo Aitor Manuel Curiel López de Arcaute, que desmontaba el realizado previamente por el perito judicial Juan José Hellín, pero "sin realizar experimento alguno".

 

Arduán ha incidido, como la Fiscalía, en que los dos caballistas sitúa a F.J.M sobre las 21,05 y 21,10 horas en la calle y no en el supermercado y ha ha remarcado que la tesis de Lorente "no se hace sobre experimentos sino sobre dialéctica".

 

"Un hombre inocente"

Por su parte, el letrado de la defensa, Francisco Baena Bocanegra, ha aseverado que defiende a "un hombre inocente" y ha pedido al jurado que se basen en "el sentido común" y valoren las pruebas "sin vísceras" porque F.J.M sería "la víctima civil" de este caso, ya que se enfrenta a 50 años de cárcel y tiene en la actualidad 34 años.

 

Después de incidir en que todos los peritos han definido al acusado como "una persona normal", descartando que sea agresivo, el letrado ha calificado de "gravísima irresponsabilidad" decir que es un maltratador, recordando que sus compañeras de trabajo y su exnovia destacan el buen carácter del mismo.

 

Baena Bocanegra ha sostenido que el ADN del acusado aparece "en tres toallas limpias" e incide en la tesis de la transferencia secundaria, a lo que ha añadido que todos los peritos han reiterado en la sala que la ciencia no permite determinar "ni el cómo ni el cuándo" se ha depositado el ADN.

 

También ha pedido al jurado que no valore conjeturas sino hechos y ha afirmado que el informe de Hellín se basa en "la teoría del relato verosímil", es decir, que, --según ha continuado el letrado--, parte de una predisposición y "luego elabora las conclusiones para poder probarla".

 

Asimismo, ha remarcado que las horas del teléfono de la vecina que relató a su novio por Whatsapp el "miedo" que le daba la "pelea" de la casa contigua y la del teléfono de la propia Marianela Olmedo son "una prueba de inocencia". El móvil de la vecina emite el mensaje a las 22,03 y la llamada a Marianela del acusado el día de autos es a las 22,09 horas, por lo que "¿pudo el acusado en cinco minutos cometer los hechos, lavarse y después ir a la puerta del supermercado?", se ha preguntado de manera retórica.

 

Finalmente, ha indicado que considera que "no se tomaron con las debidas garantías" las muestras del acusado para cotejar el ADN, así como ha asegurado que hay "falta de rigor" en la teoría de que el autor usaba zapatillas superiores a su número.

 

Así, ha enumerado la ingente cantidad de muestras analizadas de la vivienda de los hechos, los registros en casa de los padres del acusado, en su piso, en su solar o en su coche y "no se ha hallado nada" contra él. "No hay ni una sola prueba objetiva", ha concluido.

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