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Jueves, 17 agosto 2017 | Leída 2225 veces
CARTA AL DIRECTOR

La playa del Espigón: es que esto es Huelva…

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Conozco la playa de El Espigón desde mi adolescencia. Acudía a ella cuando apenas éramos unas pocas personas las que disfrutábamos de sus aguas. El primer baño para mis hijos fue allí. La he paseado, la he visto crecer, y he vivido todos sus cambios. Nunca Huelva y su ayuntamiento se tomaron muy en serio esta playa. Pocas cosas se hicieron para fomentar su disfrute y buen uso. Apenas algunas mejoras, todas obligadas al estar en un paraje declarado Reserva Natural (¡que no se nos olvide esto!), pero no por eso menos aplaudidas.

Se acotaron las zonas de baño para proteger el paraje y la anidación de aves, se construyeron pasarelas de madera para acceder a las playas y se pusieron cubos de basura (muy pocos, por cierto) en el acceso a la playa. Todos los domingos, ahí iba yo. Cargada de juguetes de playa, comida para mí y para un regimiento, que para eso somos de buen comer y, ya sabemos que “la playa da mucha hambre”. Eso, año tras año.

 

Pero claro, en mi ingenuidad, nunca valoré con suficiente criterio la falta de civismo de determinadas personas y el nulo interés de las autoridades y del ayuntamiento. A pesar de existir cubos de basura, era habitual encontrar restos de suciedad por toda la playa. Los servicios de limpieza apenas se limitaban a vaciar esos cubos. Se convirtió en un deporte obligatorio la pesca con caña en la zona de bañistas. Más parecía que se tratara de que picara alguien nadando que un pez. Llegué a clavarme un anzuelo en el pie, y era habitual sacar madejas de hilo de pesca, con sus aparejos incluidos, de la orilla o del agua, por no hablar de los restos de cajas de lombrices, botellas y demás.

 

Las acampadas se hicieron habituales, con barbacoas incluidas (ya nos podemos imaginar dónde hacían sus necesidades las personas que dormían en esas tiendas de campaña). La indefensión ante estos hechos también era notable, ya que no había puestos de socorro o protección civil y nunca había presencia de la Guardia Civil o Policía Local. En una ocasión los llamé porque un grupo de personas estaba haciendo kitesurf en mitad de toda la gente y la Guardia Civil me respondió que no era su competencia y la Policía Local que no tenían efectivos. Traducido al choquero: “me alegro de verte buena, bonita”.

 

También la presencia de perros se hizo insoportable: andaban sueltos por la playa, se acercaban a las sombrillas, ladraban y molestaban, hacían sus necesidades (al igual que quienes acampaban) en plena arena (no, nadie recogía luego nada) y se abalanzaban a la primera persona que pasaba. Yo misma sufrí la persecución de un perro de raza peligrosa, mientras a su dueño le pareció gracioso responder “¡si no hace nada!”. Pareció no importarle mucho que el animal me enseñara desde el primero hasta el último de sus dientes. Quizás yo tengo un aspecto caricaturesco, y por eso le resultó divertido al perro perseguirme y al dueño reírse. Me encantan los animales, especialmente los perros, pero no creo que deban estar en la playa mientras haya bañistas. También me gustan los caballos, por ejemplo, y sería ridículo encontrar una playa dedicada al baño de personas llena de ellos campando a sus anchas. Claro, respecto a esto habrá quién me diga que “un caballo no es una mascota para tener en una casa”. Rectifico entonces: también me gustan los gatos, las cobayas, los hamsters, los loritos, o los peces. Ya puestos, vamos a llevar a la playa a cualquier mascota. Será divertido ver qué ocurre cuando se encuentren todos ellos: gatos, perros, loros y roedores.

 

Bueno, sigo que me pierdo. Todo esto, unido al hecho de que los atascos se hicieron habituales porque la gente aparcaba en plena carretera de El Espigón, donde no caben dos coches a la vez, hicieron que decidiera no volver a esa playa. Muy a mi pesar.

 

Pero qué alegría recibo el año pasado cuando leo la noticia de que el Ayuntamiento de Huelva ha instalado una zona de playa canina, permite chiringuitos, controla la zona con la presencia de la Policía Local y socorristas, arregla los accesos, limita los aparcamientos, pone duchas y refuerza los servicios de limpieza. Así que el año pasado vuelvo a ir a la playa, al segundo acceso, que es donde siempre he ido. Lo primero que me encuentro es un perro junto a su dueño, haciendo kitesurf (el dueño, no el perro. Si hubiese sido al contrarió sería todo un espectáculo, desde luego) dándome ambos la bienvenida: el perro ladrando y viniendo hacia mí a toda velocidad, y el dueño desplegando su vela haciendo que me tuviera que tirar al suelo, literalmente, para evitarla. El día transcurrió mal, para qué engañarnos. Seguí viendo perros, cañas, suciedad... Y sin policía a la que recurrir. Así que, de nuevo, me prometí a mí misma, agarrando un puñado de arena cual Escarlata O'Hara, que nunca volvería a pisar esa playa.

 

Pero, hete ahí, que este año vuelvo leer en el periódico a principios del verano que la concejal de Vivienda, Medio Ambiente y Sostenibilidad insistía en todas las mejoras que comentaba antes y que iban a ir creciendo, poco a poco, hasta convertir la playa de El Espigón en la playa de la capital: mascotas prohibidas de la pasarela uno a la cuatro, Policía Local presente, duchas, infraestructuras, caseta de salvamento... Esto, sumado a que la Autoridad Portuaria había prohibido el tráfico de coches por el espigón, me hicieron cambiar de opinión. Se me olvidó entonces la promesa que me hice de no volver a tropezar en la misma piedra y, confiando en las palabras de esta buena señora y en el hecho de que no todo lo que dice la clase política tiene por qué ser mentira (vale aquí alguna carcajada), me coloqué mi bikini, mis chanclas, y animé a toda la familia a volver a esa playa maravillosa que un día fue.

 

Sábado 12 de agosto, pleno puente. Decidí ir a la primera pasarela, donde el aparcamiento es más grande, hay un chiringuito, y pensé, por pura lógica que, al ser la playa principal, a buen seguro sería la mejor vigilada. Nada más llegar, en el aparcamiento salieron dos aparcacoches ilegales que más que organizar el aparcamiento buscaban el euro de rigor. “No pasa nada”, me repetí como un mantra. Un gran cartel ya advertía que no se permiten mascotas en esa zona. Justo cuando terminaba de leer eso, pasaron a mi lado cuatro perros con sus respectivos dueños. “Bueno”, me dije, “lo mismo es casualidad y no se han enterado que a 300 metros hay una playa canina”. Al entrar en la pasarela de madera de un avispero salieron un grupillo de alegres avispas a darnos la bienvenida (sí, picaron a gente, entre ellos a alguien de mi familia). Sé que no tiene la culpa nadie de que unas avispas hayan decidido acampar allí, porque también tienen derecho al veraneo, pobrecillas. Pero pensé que, en cuanto viera a la Policía o a alguien de la caseta de salvamento, le informaría de ello y la familia de avispas terminaría su estancia en su apartamento de playa antes de lo previsto. Pero nada, ni rastro de alguien a quien comentarle el asunto.

 

Nada más llegar a la playa, al menos seis carteles a la derecha del camino indicaban algo así como “está usted accediendo a un paraje natural donde está prohibido el baño”. Detrás de esos seis carteles había muchas familias con sus cañas, y alguien bañándose. Decidí no darle importancia. Que hubiera gente en una zona protegida parecía no preocuparle a nadie, y que lo hicieran en medio de cientos de anzuelos, menos. Así que seguí mi camino hasta llegar a la arena. Me pareció verla muy sucia. “No te embales”, pensé, “son imaginaciones tuyas, has venido a relajarte”. Salí de esa bonita reflexión cuando se me pegó un chicle en el pie. Tras varias palabras malsonantes, decidí calmarme. Había ido allí con la intención de pasar un precioso día de playa. Y ni unos aparcacoches, ni perros despistados, ni avispas, ni gente bañándose en una zona protegida, ni un puñetero chicle iban a estropearme el día. Decidí darme un baño, para lo que tuve que esquivar a dos chicos y sus respectivas cañas. Pobrecillos, debían tener un problema de visión porque no me vieron, ni a mí ni a las otras quince personas que estábamos en el agua en ese momento.

 

Decidí dejar jugando en la arena a la hija de una amiga. Dos añitos que tiene, una ricura. Parece que a un perro que por allí andaba también le pareció adorable, así que el animal comenzó a correr hacia ella y a saltarle alrededor. Me dio pena del perro, sordo perdido, porque por más que su dueño le gritara desde la sombrilla, no lo escuchaba. Nunca había visto a un perro sordo. Cojo sí, pero no sordo. “Quizás también sea mudo”, pensé, pero me sorprendió que ladraba con total claridad. El dueño debía tener también una discapacidad, pues aunque gritaba a pleno pulmón, no se podía levantar y agarrar al perrito. Así que me fui hacia la niña, que la muy tonta no entendía al perro y parecía darle mucha importancia al hecho de que el bicho fuera tan grande como ella. En fin, que como si estuviera en mitad de una escena de la película de Los Pájaros, comprobé que había al menos veinte chuchos, todos sueltos, en la playa. “¿El cartel de la entrada qué ponía, que era una playa para mascotas o no?”, me pregunté. Pero recordé claramente el simbolito de un perro tachado.

 

Miré hacia la silla del puesto socorrista, y ahí lo vi. Sentadito muy serio en su sitio. Me acerqué, sonriendo. Al fin había algo de lo prometido por la concejal del Ayuntamiento. Dejé de sonreír cuando recordé que soy miope, y que lo que me pareció un socorrista era un niño de unos cuatro años con un bañador rojo subiendo junto a unos amigos a la silla donde debería haber alguien vigilando.

 

Así que mi día en la playa de El Espigón fue como los de años atrás. Cuando volvía a casa, después de sortear el avispero para evitar que picaran a la niña y ésta pensara que la habíamos llevado a la selva en lugar de a la playa, decidí darme una ducha y quitarme la arena y la sal. Ni gota de agua, nada de nada. Como adorno, lo que se dice como adorno, la ducha no estaba mal, pero habría agradecido que sirviera para algo. Una pareja que venía detrás debía de pensar igual cuando quiso refrescarse para bajar la inflamación de las picaduras de avispas. Me preguntaron, con claro acento del norte, “¿en la playa no habrá un botiquín en el puesto de socorro?”. Y yo, con mi acento choquero, que para eso una es muy de su tierra, no encontré mejor respuesta que decirles: “es que esto es Huelva”.

 

 

Carmen Serrano Aguilar

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28 Comentarios
Fecha: Domingo, 20 agosto 2017 a las 22:26
El Viejo. . . . . .
Todos los esfuerzos porque huelva tenga su playa son inútiles, los pocos o muchos que se acerquen por allí,tendrán que soportar el abandono crónico. ..y cívico. ...Apunto la posibilidad de trasladar parte de esa arena a la RIA ,entre Colón y paseo marítimo. ...ahora no sería posible el baño. ..en unos años seguro que si...
Fecha: Viernes, 18 agosto 2017 a las 23:20
Lolo
No entiendo ni comprendo esta mania ahora de este equipo de gobierno [email protected] el querer inventarse y sacarse una playa de la manga, porque que yo sepa y he escuchado hablar a mis padres y abuelos, la playa de huelva siempre ha sido la punta del sebo, y no ese experimento que el señor alcalde se ha sacado de la manga. Y si quiere fomentar esa pseudoplaya, que vaya el y sea el primero en fomentarla y usarla y no se pase el verano en punta umbria. Que es muy bonito ser alcalde, decir que la playa de huelva es el espigon, gastarse el dinero publico en acondicionar aquello (es coña eso de que aquello esta acondicionado) pero luego me baño en punta umbria y paso el verano fuera de la ciudad
Fecha: Viernes, 18 agosto 2017 a las 22:44
Inspector Callahan
Por que en vez de construir puentecitos, autopistas y demás cosas en la ciudad vecina no se invierte en una canoa que lleve a la gente desde el muelle de levante hasta el aparcamiento ese que han hecho en viajes de hora en hora. Eso si que estaría bien. Eso es comunicar a Huelva con su playa.
Fecha: Viernes, 18 agosto 2017 a las 22:38
Lr
Me he alegrado muchísimo de leer la carta, real al 100%. El ayuntamiento pretende una afluencia de gente y un uso de la playa como si esta fuera urbana, cuando muy lejos de serlo es totalmente natural, en un espacio protegido y como bien se dice en otro comentario a 20 km. Más les valdría dejarse de armatostes de agua para duchas que luego no ponen en marcha, caminos atravesando y destrozando dunas naturales con la excusa de la emergencia que solo se utilizan para aparcar, que hay que estar lo más cerquita del agua no nos vayamos a agotar, puesto de socorrismo que es la caseta que se abandonó en la playa durante todo el invierno y ha quedado destrozada y este veranito la han desplazado al aparcamiento, como una basura más y claro, lo más importante, un buen aparcamiento nuevo asfaltado, destrozando vegetación natural, cuando jamás el resto de aparcamientos se llenan. Lo que hace falta es presencia policial para que se respeten las normas, recogida de residuos, no aparcar fuera de los aparcamientos, la pesca, perros, etc. Que de verdad exista servicio de socorrismo, que sea una playa natural de verdad, sin infraestructuras degradando el paisaje, cuidada!!
Fecha: Viernes, 18 agosto 2017 a las 16:20
De aquí.
Francis,eso de echarle la culpa a los sevillanos si que es pa decir ....es que esto es Huelva.Así nos va.
Fecha: Viernes, 18 agosto 2017 a las 15:06
Lamentable
Tal y como se ha descrito en el artículo, así vemos día a día cómo es gran parte, no toda, de la ciudadanía de Huelva. En Aljaraque, por extender un poco lo que ocurre en la propia Huelva, vivo a diario lo siguiente: coches aparcados en las puertas de garajes (y cuando el propietario tiene a bien aparecer te suelta siempre lo mismo: "no, ha sido sólo un momento, que he ido a correos, o al bar, o a la ferretería..."), coches arrancados con el propietario distrayéndose con el móvil durante más de media hora (en realidad, yo he contado delante de mi puerta, hasta 45 minutos; créanme, sí, 45 min. un coche arrancado esperando a qué sabe dios), perros ladrando en las casas como si los estuvieran despellejando, sin que a los dueños les de por pensar que molestan a los vecinos, música y ruidos hasta las 2 de la mañana en las casas (y no se te ocurra llamar a la policía porque te dice que ya han pasado por la zona y que no han encontrado nada...), y así puedo seguir hasta aburrir. Lo peor es que la mayor parte, insisto, no todos, de los ciudadanos ven esto normal; y si te da por denunciar esto o quejarte, te arriesgas a una pelea; un policía me dijo una vez, que no los molestara, tal cual..
Fecha: Viernes, 18 agosto 2017 a las 11:46
Francis
Eso no es Huelva..eso el el problema de una playa que esta a 20 kms de la ciudad y que tiene 6 kms de playa a vigilar..si la Policia Local no tiene ni gasolina para patrullar la ciudad como van a ir a 20 kms, lo primero que necesitarian serian quads o caballos para moverse...mucho pides, yo he ido al segundo acceso, el del chiringuito, estos dias atras y no he visto nada de lo que dices, solo las avispas y la ducha sin agua que dado que la estructura ya esta que es lo caro no entiendo que no lleguen camiones con agua. Me parece que lo tuyo es una playa privada pero hay que pagarla, lo demas de la suciedad pasa en todas las playa mientras vengan sevillanos a bañarse y te ha faltado decir que en el primer acceso las puntillas de las tablas estan salidas con la cabeza un cm fuera con el peligro que eso conlleva.
Fecha: Viernes, 18 agosto 2017 a las 10:54
Antonio Ramon Quintero Mora
Gran Carta al Director. Enhorabuena. Desgraciadamente lo que cuenta es cierto.
Por qué se tira la basura fuera de los contenedores?
Por qué se está pescando cuando hay bañistas en el agua?
Por qué el dueño del perro lo lleva suelto?
Por qué hay gorrillas en los aparcamientos?
Porque esto es Huelva.
Alguien le ha dicho al q pesca q recoja sus cañas q está poniendo en peligro a los bañistas?
Alguien le ha dicho al dueñ@ del perro q su obligación es llevarlo atado y de usar las zonas para ellos?
Alguien le dijo al gorrilla q está hasta la coronilla de pagar por aparcar y q no lo va a hacer?
Alguien le dijo al q tiró la basura q use el contenedor ?
No. Porqué? Simplemente esto es Huelva...


Fecha: Viernes, 18 agosto 2017 a las 10:08
Maleno
Estupendo artículo denuncia. El slogan "Es que esto es Huelva" a que se refiere esta mujer, bien podríamos hacerlo extensivo a la antigua Comisaría del paseo de Santa Fe, al antiguo colegio de Ferroviarios, a la antigua Cárcel, y la zona estrella: antiguo mercado, con una especulación del suelo que no sabemos quien controla, un mar de vehículos en un laberinto de calles, agravada con la nueva zona peatonal, que como un día haya una emergencia, quedará convertido en una ratonera mortal
Fecha: Jueves, 17 agosto 2017 a las 21:05
Don Vito
No sólo es un problema de civismo, sino también de gestión y voluntad política.
Fecha: Jueves, 17 agosto 2017 a las 20:20
Verguenza
Como engañais a la gente señores del psoe,es brutal.¿Donde esta esa vigilancia que anunciabais de la Policia Local en el espigón?.Señor Gaviño y Señor Cruz,basta de engañar a la gente.Un sitio sin vigilancia permanente mas gente incivica mejor cerrarlo y así no damos esta imagen tan lamentable al que venga de fuera,si es que vienen claro.
Fecha: Jueves, 17 agosto 2017 a las 19:54
lkn
Esto es Huelva, y aquí hay que..." nos sentimos orgullosos del sinsentido: tenemos unas condiciones naturales envidiables, y estamos tirando por el Gandía shore, la horteridad y el capillismo vergonzante. Blanca navidad y romerias de rebujito...lo que haga falta. La otra cara: playas tercermundistas, contaminación, paro, incultura, y salarios de mierdx.
...Aquí hay que mamar, pero el que viene no vuelve a venir a mamar.
Güerva, güerva, güerva...
Fecha: Jueves, 17 agosto 2017 a las 19:32
Conquero
Doña Carmen Serrano ha descrito tal cual -y con un agregado de humor que se agradece- la realidad actual del Espigón.

No es un problema de falta de previsión de infracciones y sanciones, desde luego, sino de comportamientos humanos y de "no restauración" de las consecuencias de ciertos comportamientos animales -porque éstos no entienden mucho del concepto jurídico de espacios naturales protegidos y de regímenes sancionadores-.

Lo peor de esto es que parece que el escrito de D.ª Carmen Serrano no supondrá un antes y un después en la historia de la gestión municipal del Espigón. Lamentablemente, venga el partido que venga, quedará como una mera pataleta que alguien con inquietudes de búsqueda en hemerotecas leerá dentro de veinticinco años para constatar que la dejadez y el incivismo en esa zona no es algo exclusivo de esa época, sino que la generación anterior también se quejaba de conductas iguales, similares o análogas.
Fecha: Jueves, 17 agosto 2017 a las 17:07
Pepi
Me parece muy raro que siendo de Huelva denuncie todo esto, y la verdad te lo agradezco.
Porque yo, no soy de aquí (mi marido si, y también tengo perro) y cuando me quejo en algún comentarios o a mi marido, me dicen que soy muy delicada y que no llevo razon en todo.
Ahora, eso si tengo que decir que "puercos" hay en todas partes, lo único que hace falta es un poco de CIVISMO
Fecha: Jueves, 17 agosto 2017 a las 16:55
Isidoro
Me gustan los perros, tengo dos.
Pero estoy muy de acuerdo con el artículo.
Voy a menudo al espigón, y excepto por lo del chicle y las avispas también he vivido todo lo demás.
ES QUE ESTO ES HUELVA
Fecha: Jueves, 17 agosto 2017 a las 16:52
Alcalde playero.. En punta
Para carmen serrano, ole, ole y ole. He empezado leyendo tu misiva pensando que acabaría siendo una alabanza nuestro gastro alcalde y sus palmeros, pero a medida que iba leyendo, he comprobado como te has armado de valor y con toda elegancia, has descrito y desmontado la farsa imagen que venden los políticos a los que les votamos.
Suscribo tus palabras al 100%.
Me Ha encantado el articulo.
Alcalde y pelotas con chaqueta, id al espigón que tal vez las Cosas no funcionan tan bien como vds pensaban desde vuestros despachos.
Pisar más la calle que al Final perico Rodrí va a parecer un santo.
Después quereis votos y más Votos....
Fecha: Jueves, 17 agosto 2017 a las 16:18
María
Da verguenza leer el texto. Y digo que da verguenza porque sé que es verdad. Y que es de agradecer que alguien dedique unas horas de su tiempo en hacer un escrito como este. Lo de los ciudadanos, incivismo y mala educación, lo de los políticos, performance, postureo. Esto es Huelva.
Fecha: Jueves, 17 agosto 2017 a las 16:02
NO
Reorganizacion de presupuesto anual con sentido comun.

Hay gastos evitables en unos asuntos de minorias que se pueden aprovechar en asuntos de mayorias.
Muchos ciudadanos tenemos la sensacion de que algunos gastos sobran.....y de que en algunas cosas faltan.

SOBRAN....fuegos artificiales en las Colombinas.....el 75% de la festividad de la cinta.....la feria del caballo.....las cruces de mayo....el entierro del choco.....los desplazamientos habituales de pasos todo el año (con una semana sobra)....dos dias seguidos de comitiva rociera (con un dia seria mas que suficiente como hacen al regreso)......el arreglar continuamente pistas deportivas de lugares de la ciudad donde no se cuiden....etc.
Queremos un ayuntamiento que invierta en necesidades de ciudad....pero solo teneis grabado a fuego EL VOTO......Hace falta policia que ponga orden en trafico y convivencia....que no todos cometemos delitos, pero una inmensa mayoria se pasan las normas por donde amargan los pepinos y solo van a respetar a un agente de la autoridad en el ejercicio de sus funciones, ya sea por su presencia, por una denuncia o por el uso de la fuerza legal.
Fecha: Jueves, 17 agosto 2017 a las 15:45
Carlos
Tal cual.
Suscribo todo lo que denuncia esta persona. Nada de lo prometido funciona/existe: perros en todas las pasarelas, no hay socorristas, pescadores con sus cañas en todas partes, duchas que no tienen agua...
En fin, un desastre. Y una pena.

Fecha: Jueves, 17 agosto 2017 a las 15:21
Mr. Skeeter
Bien es cierto que la educación es un recurso escaso entre la ciudadanía de este país, sin embargo no podemos excluir a la policía, pues es la única forma de asegurar que se cumplirán las normas establecidas por parte de las personas que disfrutan de esta playa.
Fecha: Jueves, 17 agosto 2017 a las 14:53
Fernando Almagro Caeiro
Tiene usted toda la razón, es una absoluta vergüenza y despropósito lo que allí se ve, se pisa y se huele, en una playa supuestamente protegida por pertenecer a un "paraje natural". Esta mañana yo y 9 compañeros hemos estado limpiando la zona con nuestras manitas, recogiendo la basura de otros!!!! en concreto en el primer acceso... una vez que llegas al final de la pasarela hacia la derecha. Los 10 individuos con nuestro monitor de una importante ONG que se llama SEO, todos concienciados, cívicos y con ganas de cambiar las cosas (medioambientalmente hablando) hemos efectuado una actividad de voluntariado ambiental, en la que no se cobra, sino que se hace de manera altruista... e insisto de manera voluntaria nos hemos limpiado según nuestro número y posibilidades casi 450 metros de costa.... sacando 20 bolsas de basura gigantes que perfectamente serían 400 kilos en total. En mi vida he sudado más acarreando bolsas, yo y mis compañeros. Y ni uno hemos dudado de volver a repetir la acción, pues cuando la gente es tan cochina alguien tiene que poner un fin. La dejadez de los "cerditos" y de la administración que le compete... llevan a hacer un basurero de la que sería una gran playa.
Fecha: Jueves, 17 agosto 2017 a las 14:19
pirata
No es cuestión de mas multas ni de mas vigilancia en Huelva
esta proliferando una generación perdida sin valores sin respeto y sin causa, es urgente ponerse a trabajar desde los servicios sociales con educadores de calle y tratar en lo posible de encauzar este problema que es cada vez mayor y peor y en determinadas zonas de la ciudad es imposible convivir , fenómeno que no se da en otras poblaciones andaluzas, paseas por una ciudad sucia, con coches discotecas con infinidad de locales cerrados y perdiendo población todos los años, que pena de Huelva y es todo un tema de educación.
Fecha: Jueves, 17 agosto 2017 a las 14:12
Universitas
El civismo es escaso por estos lares, la educación también, aunque van de la mano, España va por detrás a años luz de ciertos países centroeuropeos en todo ello, y Andalucía por detrás de casi el resto de España, es por ello que desgraciadamente vivimos en zona sin civismo y sin educación para consolidar las bases de una ciudad, una región y un país que llaman la atención en ello y donde el matón el más incivico y el mal educado campan a sus anchas sin ningún tipo de problema, argumentado por reglas y normas que les hacen reír no sin motivos, porque él no cumplirlas no provoca ni temor.
Fecha: Jueves, 17 agosto 2017 a las 13:56
Toto
Esa playa ha funcionado siempre así y así seguirá funcionando. Las normas están bien claras y las conocemos todos, pero es un problema de educación, y eso no se modifica con un bando. Es el problema de Huelva, yo ya me he resignado a vivir con ello. Hay quien se sigue indignando con razón...pero no va a cambiar. Ni en el Espigón, ni el Parque Moret, ni en Colón. No hay policías para combatir la falta de civismo de la gente de la ciudad.
Fecha: Jueves, 17 agosto 2017 a las 13:53
María Rebolledo
Desde luego lo escrito es totalmente cierto. Es una pena que no cuidemos lo nuestro y que los ayuntamientos solo busquen salir en la foto y sacarnos dinero a los ciudadanos.
Fecha: Jueves, 17 agosto 2017 a las 13:26
sepp
Las referencias que tenia del espigón eran pésimas, pero Vd las ha confirmado. Aquí ni se respetan las normas ni a los vecinos; y molestar, hacer daño, o destruir, sale gratis. Es lo que pasa en el parque Moret, muchos funcionarios moviéndose por allí, pero el vandalismo no cesa.
Fecha: Jueves, 17 agosto 2017 a las 13:05
Javi Castro
Me encantan los perros y los animales, pero no soporto la falta de respeto y de educación.
Totalmente de acuerdo con lo escrito.
Fecha: Jueves, 17 agosto 2017 a las 12:37
JZ
Toda la razón. Ni vigilancia, ni limpieza, ni duchas, ni socorristas. Por otra lado la educación y el respeto brillan por su ausencia en general. Parece que si no están detrás con la multa no actuamos en condiciones, en fin. Un despropósito total que está en manos del Ayto. Huelva y de todos solucionar.

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